El Gremio Docente Universitario confirmó la extensión del paro en la Universidad Nacional de Catamarca, en el marco de un reclamo nacional por el cumplimiento de la ley de financiamiento del sistema.
La Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) fue escenario de una jornada de protesta que se replicó en todo el país bajo la consigna «la universidad no se apaga», impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional. La medida incluyó actividades de visibilización, clases públicas y una convocatoria amplia a docentes, estudiantes y autoridades, en el marco de un reclamo por el financiamiento del sistema universitario.
Fernando Morales, referente del Gremio Docente Universitario (GDU), explicó en diálogo con Mensajes en la Radio (Radio El Esquiú 95.3) que las acciones forman parte de un plan de lucha nacional que incluye paro total de actividades durante esta semana. «Hemos culminado una jornada nacional de protesta, de visibilización, a lo largo y ancho de la República Argentina», sostuvo, y remarcó que el objetivo central es exigir al Gobierno nacional el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario.
La protesta en Catamarca combinó instancias institucionales y actividades abiertas. Según detalló Morales, se realizó una reunión de coordinación en la casa de altos estudios, seguida por un Consejo Superior ampliado y una velada artística. El dirigente consideró que la movilización debía trascender lo formal: «Se hacía imperativo el que la universidad muestre y se movilice como un conjunto».
El conflicto, sin embargo, no se limita a una jornada. El gremio confirmó que el paro continuará durante el jueves y viernes, mientras que la próxima semana habrá una pausa antes de evaluar nuevas medidas. «La semana del 27 es posible que vayamos nuevamente a paro total de actividades», anticipó Morales, al tiempo que vinculó la continuidad del plan de lucha con la apertura de negociaciones por parte del Ejecutivo.
Uno de los puntos más sensibles es el estado de la ley de financiamiento universitario. El dirigente afirmó que el Gobierno nacional se encuentra en incumplimiento de los plazos establecidos, incluso pese a haber apelado ante la Corte Suprema. En ese sentido, advirtió que la falta de respuestas agrava la incertidumbre en la comunidad educativa.
El escenario también expone tensiones internas. Morales cuestionó las declaraciones del rector Oscar Arellano, que relativizó la eficacia de las medidas de fuerza. «Decir que el reclamo legítimo de luchar por el salario y mejores condiciones laborales no sirve, deja mucho que desear», afirmó, y defendió la acción directa como herramienta sindical.
Mientras tanto, el impacto del paro se hace sentir en el normal desarrollo de las actividades académicas. Aunque el gremio reconoce la preocupación de estudiantes y trabajadores, insiste en que la protesta es necesaria para sostener el reclamo. Morales destacó que el nivel de acatamiento sigue siendo alto tanto en el ámbito preuniversitario como en la universidad.
El conflicto universitario se mantiene abierto y condicionado por la respuesta del Gobierno nacional. La posibilidad de nuevas medidas de fuerza anticipa un escenario de continuidad en las próximas semanas, con efectos directos sobre el calendario académico y el funcionamiento de las instituciones.
