El pequeño, que enfrenta una enfermedad única, se encuentra internado en el Garrahan y se prepara para un complejo trasplante. Mientras tanto, la solidaridad y un encuentro con el club de sus sueños le brindan aliento.
Tomás Carrizo, un niño catamarqueño que enfrenta una compleja enfermedad oncológica, vive desde septiembre del año pasado en Buenos Aires, donde permanece internado en el Hospital Garrahan. Su caso, según detalló su madre Danisa Brizuela, es considerado único a nivel médico, lo que obliga a los profesionales a trabajar con tratamientos experimentales y sin un protocolo específico.
En diálogo mediante videollamada con El Esquiú Play, Brizuela explicó que el diagnóstico inicial fue un linfoma no Hodgkin de células T, aunque con el tiempo fue mutando. “Es un caso único, no hay antecedentes en niños con esta enfermedad, por eso se trabaja con interconsultas con médicos de todo el mundo para poder avanzar”, señaló.
El tratamiento ha sido complejo: se han probado múltiples drogas, algunas sin resultados y otras con respuestas parciales. En los próximos días, Tomás deberá ser sometido a una cirugía para la extracción del bazo, uno de los órganos más comprometidos por la enfermedad. Luego, en mayo, enfrentará una de las etapas más duras: un autotrasplante de médula ósea. Este procedimiento implica un proceso agresivo de quimioterapia que lo dejará sin defensas, para luego reintroducir sus propias células madre, previamente extraídas y conservadas. “Es muy fuerte, muy complejo, pero vamos a dar todo”, expresó su madre.
En paralelo a la lucha médica, la familia atraviesa dificultades económicas. Según explicó Brizuela, han tenido inconvenientes burocráticos con la obra social, lo que obliga a cubrir gastos de alquiler, medicamentos y estudios por cuenta propia. Para afrontar la situación, organizan rifas solidarias mensuales, con números a 3 mil pesos, bajo el alias “por.tomas”.
A pesar del difícil contexto, en los últimos días Tomás pudo cumplir uno de sus mayores sueños: conocer al plantel de River Plate. El encuentro, gestionado con el acompañamiento de la fundación del club, fue una experiencia inolvidable. Allí, el niño pudo conocer especialmente a Aníbal Moreno, también catamarqueño, con quien protagonizó un emotivo momento. “Se abrazaron, lloraron, y él le dio toda la fuerza que necesita para lo que viene”, relató su mamá.
La visita se realizó bajo estrictos cuidados sanitarios, debido a la vulnerabilidad de Tomás. Además, durante la jornada conoció a otro niño en tratamiento oncológico, generando un vínculo marcado por la empatía y la fe.
De cara a lo que viene, la familia pide acompañamiento, especialmente en el mes de mayo, cuando el pequeño deberá atravesar el proceso más crítico. “Pedimos muchas oraciones. Esto es muy difícil, pero también pensamos que este camino puede servir para otros niños en el futuro”, concluyó Brizuela. Mientras tanto, Tomás continúa dando pelea, con la fuerza de un guerrero y el respaldo de toda una comunidad que no deja de acompañarlo.
