La secretaria de Salud de la Capital, Ana Fernanda Lagoria, informó un incremento en el consumo de alcohol, psicofármacos y tabaco entre mujeres, en particular adolescentes y adultas jóvenes. La Maternidad Provincial reportó que el 14% de las consultas están vinculadas al consumo de sustancias, con casos durante el embarazo.
La secretaria de Salud de la Capital, Ana Fernanda Lagoria, informó sobre un aumento en el consumo de sustancias entre mujeres, especialmente en adolescentes y adultas jóvenes, según los relevamientos realizados por el área de Salud. Entre las sustancias de mayor frecuencia mencionó alcohol, psicofármacos y tabaco.
Lagoria explicó que estos datos motivan a fortalecer las estrategias de prevención y a trabajar sobre los consumos antes de que se conviertan en situaciones de mayor gravedad. La problemática adquiere una dimensión adicional cuando el consumo se mantiene durante el embarazo.
El director de la Maternidad Provincial, Daniel Ovejero, señaló que alrededor del 14% de las consultas atendidas en la institución son por consumo de sustancias, y que la cantidad de casos viene en aumento. Estos casos son derivados a Salud Mental para su asistencia.
Ovejero indicó que la detección tardía constituye uno de los principales obstáculos para intervenir a tiempo. Muchas mujeres no manifiestan el consumo durante los controles de embarazo y la situación se evidencia recién al llegar a la Maternidad para el parto o cuando el recién nacido presenta signos compatibles con exposición a sustancias.
“Nos estamos ocupando, pero seguimos muy preocupados por el incremento que hay de madres o de embarazos en los cuales las mamás consumen”, sostuvo. El especialista explicó que el problema no se limita a drogas ilegales, sino que también aparecen consumos de alcohol, tabaco y medicamentos, incluidos psicofármacos, con posibles consecuencias durante la gestación.
La preocupación sanitaria se centra en la mujer y en las consecuencias sobre el bebé. Ovejero explicó que algunas sustancias pueden afectar el desarrollo fetal y que, si el consumo se mantiene hasta el parto, el recién nacido puede presentar síntomas de abstinencia. “Esto lo hemos visto mucho nosotros en los bebés internados en Neonatología”, señaló. La institución reforzó la intervención de los equipos de Salud Mental para acompañar a las mujeres y trabajar sobre la situación de consumo, con el objetivo de evitar que la problemática sea abordada únicamente cuando aparecen consecuencias sobre el recién nacido.
La detección de consumos durante el embarazo requiere un seguimiento posterior al nacimiento. Los equipos sanitarios buscan trabajar con la madre y su entorno para sostener el tratamiento y reducir los riesgos.
Para Lagoria, una de las claves está en fortalecer el trabajo preventivo desde edades tempranas. El aumento observado entre adolescentes y mujeres jóvenes plantea la necesidad de generar espacios de información, escucha y acompañamiento antes de que los consumos se consoliden. La funcionaria remarcó que el abordaje debe ser interdisciplinario y evitar la estigmatización, ya que el temor a ser señalada puede hacer que una mujer o una adolescente oculte el consumo y demore la búsqueda de ayuda. Desde Salud se plantea fortalecer el trabajo territorial y la articulación entre los centros de atención, las escuelas, las familias y los equipos especializados.
La detección temprana adquiere especial importancia en las mujeres en edad reproductiva. El objetivo es que una situación de consumo pueda ser identificada y acompañada antes de un embarazo y no recién cuando la paciente llega a la Maternidad.
