El fiscal Hugo Costilla ordenó nuevas pericias en el marco de la investigación por la muerte del exministro Juan Carlos Rojas, centradas en determinar si hubo alteración de la escena del crimen. Las medidas buscan cotejar restos biológicos y huellas dactilares, mientras el abogado de la familia Rojas cuestionó la actuación de otros funcionarios.
El fiscal Hugo Costilla ordenó nuevas pericias en la investigación por la muerte de Juan Carlos Rojas, con el objetivo de determinar si hubo alteración de la escena del crimen. Las medidas incluyen el cotejo de restos biológicos y huellas dactilares, según informó el propio fiscal en una resolución reciente.
Costilla ya había ordenado medidas similares en mayo de 2024, al considerar que existían “elementos que hacen sospechar fundadamente sobre la posible contaminación de la escena, producto de la entrega prematura del domicilio a la familia de la víctima, con la acreditada limpieza que se habría realizado durante la mañana del día siguiente y la multiplicidad de intervenciones y/o la eventual inobservancia de protocolos de bioseguridad sucesivos en los ingresos”.
En su última resolución, el fiscal señaló que está “acreditado en forma categórica” que la escena fue modificada antes de la intervención de la Policía y después de que se entregó la casa, entre las 18 y las 20 horas del 4 de diciembre de 2022. En ese lapso, según el expediente, se encontraba en la vivienda Fernando Rojas, hijo del exministro.
El abogado de la familia Rojas, Iván Sarquís, cuestionó la actuación del fiscal y afirmó que existe una “doble vara” al evaluar la conducta de los involucrados. Sarquís declaró: “¿Por qué no se toma el mismo temperamento, con la misma intensidad, de aquellos que efectivamente, positivamente, generaron un agravio probatorio? ¿Qué va a pasar con el jefe del procedimiento que habló de una muerte natural? ¿O con las médicas que se olvidaron de poner en el informe de autopsia que a Rojas lo asesinaron? ¿O con aquellos funcionarios que perdieron el 90% de las cámaras del 911?”.
El letrado recordó que fue la propia Justicia la que entregó la casa a la familia y habilitó su limpieza el mismo día del hallazgo del cuerpo. También señaló que se entregó el cadáver para las exequias, y que el fiscal Laureano Palacios tuvo que recuperarlo al día siguiente, cuando el dirigente Luis Barrionuevo denunció que a su amigo lo habían asesinado.
La imposibilidad de establecer con certeza la forma de muerte de Rojas fue atribuida por peritos a defectos en el trabajo criminalístico inicial de recolección y preservación de pruebas. El ateneo de forenses en el que Costilla había depositado expectativas dejó abierta la hipótesis de que el deceso pudo haber sido producto de un accidente.
