Un recorrido por una librería local revela la proliferación de libros que prometen guiar a los lectores en sus relaciones afectivas.
El otro día, un transeúnte pasó por una librería de la ciudad. Según relató, suele hacerlo para mirar libros, más que nada, no tanto para comprar. En esta ocasión, un ejemplar de un nuevo género literario captó su interés. El género, que denominó como autoayuda amorosa, consiste en ensayos cuyo objetivo es otorgarle instrucciones al lector para su desempeño en las relaciones amorosas.
Las promesas de este género incluyen: aprender a evitar relaciones tóxicas, olvidar amores fallidos, superar el rechazo y el abandono, y elegir a la persona correcta. Algunos autores realizan conferencias y charlas en las que resuelven los laberintos amorosos de sus asistentes en el breve espacio de un par de horas.
El observador señaló que, antes de leer alguno de estos ejemplares, tomaría la precaución de averiguar los antecedentes románticos de esos autores. Sostuvo que quizás navegaron las turbulentas aguas del amor con el mismo desamparo que el resto de los mortales. Sin embargo, afirmó, tienen el descaro de arrogarse conocimientos fuera del alcance del resto del mundo.
Estos personajes solían parasitar mesas de café, bancos de plazas y filas de baños, donde otorgaban máximas que eran olvidadas al cabo de un momento de reflexión. Desde allí, saltaron a las bateas de las librerías y los escenarios de los teatros, los estudios de radios y otros ámbitos. El observador concluyó con un consejo: «Usted enamórese, que es lo importante. Lo demás lo va viendo».
