Un comprador adquirió por USD 30 un cuadro en una venta de bienes familiares en Míchigan y luego descubrió que se trata de una obra original de Gertrude Abercrombie. La pintura, autentificada por un especialista, podría alcanzar USD 250.000 en una subasta, según CBS News.
Un comprador adquirió por USD 30 un cuadro colgado en el pasillo de una venta de bienes familiares en Míchigan y posteriormente descubrió que se trataba de una obra original de Gertrude Abercrombie. La pintura, autentificada por un especialista, podría alcanzar USD 250.000 en una subasta, informó CBS News.
El hallazgo ocurrió en julio, durante una venta de patrimonio en ese estado del norte de Estados Unidos. El comprador, al que la publicación definió como un buscador de objetos de valor, reparó en una obra con varias conchas sobre un fondo gris oscuro y negro. Aunque el cuadro no había despertado interés entre otros asistentes, una inscripción situada en la esquina inferior izquierda llamó su atención: “Abercrombie ’51”.
La firma correspondía a la artista estadounidense Gertrude Abercrombie, conocida por una producción vinculada al surrealismo de la posguerra. El comprador pagó USD 30 por la pieza sin conocer entonces su procedencia ni su posible valor en el mercado, relató el medio.
Una exposición en Milwaukee confirmó la sospecha
La identificación de la pintura comenzó durante un viaje familiar a Milwaukee, donde el dueño asistió a la exposición itinerante Gertrude Abercrombie: The Whole World Is a Mystery. Allí consultó el catálogo de la muestra y encontró una imagen de una obra idéntica a la que había comprado semanas antes, aseguró CBS News.
La coincidencia llevó al propietario a solicitar una evaluación. Un experto reconocido en la producción de Gertrude Abercrombie autentificó la pintura como una obra original. Después de ese dictamen, la casa Freeman’s Auctions, con sede en Nueva York, aceptó encargarse de su venta.
La empresa fijó una base de USD 75.000 para la puja. La posibilidad de que el precio final llegue a USD 250.000 fue difundida por la publicación estadounidense, aunque la fuente no precisó la fecha de la subasta ni el cálculo que respalda esa estimación.
Zachary Wirsum, responsable del departamento de arte de posguerra y contemporáneo de Freeman’s, afirmó que el caso se produjo poco después de una conversación sobre la presencia ocasional de obras de Abercrombie en ventas de bienes familiares. “No sabía que uno de esos casos ocurriría menos de un mes después”, declaró, de acuerdo con el medio.
La obra fue entregada como pago por una operación
La pintura se titula Alderman Merriam’s Shells y fue terminada a finales de 1951. Los registros personales de la artista indican que, a comienzos de 1952, Abercrombie entregó el cuadro al doctor John Reynolds como pago por una operación, tal y como detalló la información difundida por Freeman’s.
La escena representa varias conchas pertenecientes a la colección de Robert Merriam, quien fue concejal del quinto distrito de Chicago entre 1947 y 1955. Ese sector incluía Hyde Park, el barrio donde residió la artista durante buena parte de su vida, precisó la casa de subastas.
El título alude a Merriam y a los objetos que integraban su colección. La aparición de la obra permite reconstruir parte de su recorrido desde la década de 1950 hasta su reciente localización en Míchigan, aunque la publicación no aportó detalles sobre sus propietarios durante ese período.
Las conchas dialogan con motivos recurrentes de la artista
La ficha de la subasta relaciona el cuadro con temas que Abercrombie desarrolló a lo largo de su carrera. La pintora realizó composiciones con habitaciones austeras y cerradas, además de tiendas de campaña, espacios que Freeman’s describió como imágenes de protección y aislamiento.
Las conchas de Alderman Merriam’s Shells pueden leerse dentro de esa línea de trabajo. La casa de subastas sostuvo que una concha funciona como un refugio, pero también como una estructura que limita a quien está dentro. El texto añadió que Abercrombie recurrió en otras pinturas a figuras femeninas que emergen de conchas.
La operación de venta quedó en manos de Freeman’s Auctions, mientras la procedencia, la autentificación y la relación del cuadro con los registros de la artista conforman los elementos centrales que respaldan su incorporación al mercado de arte estadounidense de posguerra.
