Según datos de la OCDE, el 76% de los estudiantes argentinos de 15 años no alcanzó el nivel básico en Matemática, y alrededor del 60% no lo hizo en Lectura y Ciencias. El país retrocedió 36 puntos entre las tres áreas respecto de 2022.
Los resultados de las pruebas PISA 2025 difundidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indican que el 76% de los estudiantes argentinos de 15 años no alcanzó el nivel básico de competencia en Matemática. En Lectura y Ciencias, la proporción de alumnos por debajo del nivel mínimo fue de aproximadamente el 60% en cada área.
Esto implica que un tercio de los estudiantes que cursan el nivel secundario en Argentina cuenta con competencias consideradas aceptables para desenvolverse en la sociedad, según los parámetros del estudio.
Entre 2022 y 2025, el retroceso en los puntajes promedio fue de 13 puntos en Ciencias, 12 en Lectura y 11 en Matemática. En el mismo período, el promedio mundial registró una caída de 9 puntos en Matemática, 3 en Ciencias y 14 en Lectura.
La brecha con el promedio global se refleja en los porcentajes de estudiantes que alcanzaron los niveles mínimos: en Matemática, el promedio mundial fue del 65%, mientras que en Argentina fue del 24%. En Lectura, la relación fue de 69% a 40%, y en Ciencias, de 74% a 41%.
Con estos indicadores, Argentina se ubicó en el puesto 75 entre los 91 países medidos y en el octavo lugar entre los 13 países latinoamericanos incluidos en el estudio. En 2000, el país ocupaba el segundo lugar en la región, solo superado por México.
En la comparación regional, Brasil registró un crecimiento total de 2 puntos entre las tres áreas, Uruguay cayó 2 puntos y Colombia 8 puntos.
La OCDE señala que, respecto de 2018, la proporción de estudiantes argentinos por debajo del Nivel 2 aumentó 7 puntos en Matemática, 7 en Lectura y 6 en Ciencias.
El informe destaca que Argentina llegó a 2022 sin experimentar el derrumbe que afectó a buena parte del mundo desarrollado durante la pandemia. El impacto del cierre de escuelas durante la pandemia es el argumento más recurrido para explicar la caída de los indicadores educativos a nivel global. En el caso argentino, el deterioro sostenido se registra desde 2009, y la caída más pronunciada respecto del resto del mundo se produjo entre 2022 y 2025.
