El neurocirujano Leopoldo Luque declaró por undécima vez en el segundo juicio por la muerte de Diego Maradona, afirmó que ningún imputado es culpable y se fijó el 29 de septiembre para los alegatos.
El neurocirujano Leopoldo Luque declaró ayer por undécima vez en el segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona y consideró que ninguno de los imputados es culpable. Según fuentes del caso, el exmédico de confianza del astro argentino pidió la palabra ante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 7 del Departamento Judicial de San Isidro.
Durante su declaración, Luque reiteró que los estudios cardiológicos no detectaron señales de cardiopatías ni insuficiencias cardíacas, por lo que los definió como “normales”. Sostuvo que Maradona presentó diversas “alarmas” que ningún médico pudo advertir, y señaló a Swiss Medical, al afirmar que la prepaga se ocupaba de proveer los insumos para la internación domiciliaria en el barrio cerrado San Andrés, en el partido bonaerense de Tigre.
Luque opinó que ninguno de los acusados es responsable por el deceso del futbolista, ocurrido el 25 de noviembre de 2020, porque “no vio” un “mal desempeño” en el resto del personal. Ratificó que Diego era un paciente complicado que rechazaba la atención médica, ya que “hacía lo que quería” y “no lo mandaba nadie”. “Jamás pensé que se iba a morir”, sostuvo el neurocirujano, quien reconoció haber minimizado las “alarmas” informadas por el masajista Nicolás Taffarel, testigo que compareció en el segundo debate oral.
El perito Antonio José Maya, que participó en la Junta Médica Interdisciplinaria de 2021, no asistió a la audiencia. Tras un cuarto intermedio extenso, los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón resolvieron que los alegatos comenzarán el 29 de septiembre.
