Un estudio de la Asociación Conciencia y el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA indica que el 82,3% de los educadores considera la falta de motivación estudiantil como un problema central, y el 73,8% señala como grave las inasistencias.
Un informe nacional elaborado por la Asociación Conciencia y el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA aportó datos sobre la situación de la escuela secundaria en Argentina. Según el relevamiento, el 82,3% de los educadores considera que la falta de motivación estudiantil es una problemática central, mientras que el 73,8% identifica como grave las inasistencias de los alumnos. Otras preocupaciones mencionadas incluyen la falta de apoyo especializado (66%), la ausencia de materiales pedagógicos (62,9%) y la percepción de una menor exigencia académica (61,8%).
La encuesta, realizada a 1.148 docentes, directivos y otros educadores de 750 escuelas, detectó diferencias según el perfil socioeconómico de los establecimientos. En escuelas de nivel socioeconómico bajo, el 84,3% de los encuestados señaló las inasistencias como un problema, frente al 51,7% en escuelas de sectores altos.
La socióloga e investigadora del ODSA de la UCA, Ianina Tuñón, afirmó que “lo que se les ofrece a los chicos en la escuela secundaria en parte les resulta ajeno”. Señaló que predominan “clases repetitivas, con metodologías que no conectan con su realidad y un currículo rígido”. También sostuvo que la falta de pertenencia influye: “Si un chico no siente que hay al menos un adulto que se preocupa por él en la escuela, le va a ser difícil comprometerse”.
Juan Manuel Fernández Alves, de la Asociación Conciencia, advirtió sobre una “crisis de sentido” en la escuela. Declaró que “es recurrente escuchar a los adolescentes preguntarse para qué sirve lo que aprenden”. Agregó que los cambios tecnológicos y culturales modificaron la forma de acceder al conocimiento y debilitaron la legitimidad del saber escolar tradicional. Remarcó que en sectores vulnerables “muchos jóvenes ya no perciben una relación directa entre completar sus estudios y mejorar sus oportunidades de vida”.
La docente y especialista Anabella Díaz afirmó que “los chicos no han tenido siempre ganas de ir a la escuela” y recordó que existió una trama familiar y social que sostenía la asistencia escolar. Explicó que hoy esa red aparece debilitada en un contexto donde predominan discursos asociados al éxito rápido y la exposición en redes sociales. Sostuvo que “la escuela hoy tiene que competir con esos discursos”.
En cuanto a los docentes, los especialistas coinciden en que enfrentan desgaste por salarios deteriorados, sobrecarga laboral y dificultades para enseñar. Tuñón indicó que los docentes trabajan “con falta de tiempo para planificar, escasa formación continua, aulas masificadas y una carga burocrática”. Fernández Alves señaló que la motivación docente es “un aspecto central de la calidad educativa”. Dijo que muchos educadores deben repartir horas cátedra entre varias escuelas para alcanzar un ingreso razonable. Agregó que un 58% de los docentes siente que no recibe apoyo suficiente de las familias y un 61% desaprueba los cambios en los regímenes académicos.
El informe también indica que el 60,8% de los educadores está en desacuerdo con eliminar la repitencia, mientras que el 28,7% apoya esa propuesta. El 62,1% cree que la currícula limita los cambios pedagógicos.
Entre las posibles soluciones, Tuñón planteó la necesidad de impulsar “metodologías activas, autonomía y currículos más flexibles”, así como mejorar las condiciones de trabajo docente. Fernández Alves mencionó una mayor autonomía institucional para vincular la secundaria con el mundo laboral, la incorporación de celulares como herramientas pedagógicas y metodologías dinámicas. Destacó que en las escuelas técnicas la desmotivación estudiantil “disminuye siete puntos porcentuales”. También valoró políticas provinciales como capacitación tutorial en Mendoza y plus salariales por presentismo en Santa Fe.
Anabella Díaz advirtió que “sería un error que la escuela deba acomodarse a discursos de éxito rápido y resultados inmediatos”. Defendió la reconstrucción de un sentido social alrededor de la importancia de asistir a clases.
