El Vaticano consideró inexplicable la recuperación total de una menor que padecía una grave infección ósea. El caso, aprobado como milagro, acerca al fraile catamarqueño a los altares.
La curación de una niña tucumana fue el hecho determinante para la beatificación de Mamerto Esquiú, tras ser considerada «inexplicable» por el Vaticano. El caso fue aprobado en 2020 por el Congreso de Cardenales, con aval previo de la Comisión Teológica y de la Comisión Médica.
La historia se remonta a Tucumán, donde una bebé prematura desarrolló una enterocolitis necrotizante y, luego, una grave infección en la pierna izquierda. Los estudios confirmaron artritis séptica en la cadera y osteomielitis en el fémur, cuadro que evolucionó a una forma crónica.
El tratamiento incluyó cuatro intervenciones quirúrgicas, drenajes y antibióticos de alta potencia, sin lograr frenar la infección. Los médicos evaluaban una cirugía extrema para extraer parte del hueso afectado.
En ese contexto, la madre de la niña recurrió a la fe. Pasó sobre la pierna enferma una estampita con una reliquia de Esquiú y pidió su intercesión. Doce días después, un nuevo estudio radiológico mostró un cambio inesperado: la infección había desaparecido y el hueso evidenciaba una recuperación completa.
Los controles posteriores confirmaron la curación. El fémur no presentó daños en los cartílagos de crecimiento y sólo quedó una leve diferencia de cinco milímetros, sin consecuencias funcionales. Todos los profesionales que evaluaron la documentación coincidieron en que la evolución del cuadro no tiene explicación médica.
Hoy, la protagonista de esta historia lleva una vida normal en San Miguel de Tucumán. Nacido en 1826 en la localidad catamarqueña de San José de Piedra Blanca, Esquiú fue un hombre de profunda humildad y un intelecto brillante. Pasó a la historia por su sermón de 1853, donde llamó a la unidad nacional y al respeto por la Constitución, ganándose el apodo de «El Orador de la Constitución».
Aunque el milagro ocurrió en Tucumán, la devoción por Esquiú tiene su epicentro en Catamarca, especialmente en Piedra Blanca, su lugar de origen. En la antesala del bicentenario de su nacimiento, que se conmemorará el 11 de mayo, su figura vuelve a cobrar fuerza.
