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Crisis laboral
Desde Newsan, según las versiones oficiales, la decisión se justificó en una baja de ventas y una caída en la demanda, aunque los trabajadores rechazaron ese argumento.
La firma Newsan-Siam, uno de los grupos industriales más grandes del país en la fabricación y comercialización de electrodomésticos, despidió a 45 trabajadores y suspendió a otros 70 en sus plantas del conurbano bonaerense, en un momento de fuerte tensión laboral que se suma a un contexto más amplio de dificultades en el sector industrial argentino.
Según denunciaron empleados y representantes gremiales, muchos de los ceses se hicieron bajo la figura de finalización de contratos a plazo fijo, una modalidad que los trabajadores calificaron como “despidos encubiertos” porque afectó a personas con más de un año de antigüedad que, de acuerdo a la normativa laboral, deberían haber pasado a planta permanente.
La medida afectó en particular a unos 30 operarios de la planta de Monte Chingolo y 15 de la fábrica de Avellaneda, donde este lunes la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) llegó a un acuerdo con la empresa para intentar preservar los puestos de trabajo durante febrero. Sin embargo, el sindicato advirtió que a partir de marzo la situación será incierta y podría haber nuevas desvinculaciones si no se reabren las conversaciones.
Desde Newsan, según las versiones oficiales, la decisión se justificó en una baja de ventas y una caída en la demanda, aunque los trabajadores rechazaron ese argumento y acusaron a la empresa de utilizar la situación para adelantar un ajuste de personal en medio del debate por la reforma laboral impulsada por el Gobierno.
El problema se arrastra desde octubre del año pasado, cuando comenzaron suspensiones rotativas de una semana por mes. Tras el receso de vacaciones de enero, varios trabajadores denunciaron que al regresar a sus puestos no se les permitió el ingreso a las plantas. Desde la empresa argumentaron que cuentan con un stock de producción -especialmente de motos- equivalente a seis meses sin vender.
El impacto social del conflicto es amplio: se trata de familias que perdieron ingresos y de empleados suspendidos que tampoco perciben salarios completos, aunque se comprometió que las suspensiones no se transformen en despidos mientras dure el acuerdo con la UOM.
Este episodio se da en un marco de crisis industrial nacional, donde otras empresas también han anunciado reducciones de personal o ajustes de producción ante la caída del consumo interno y la competencia de importaciones.
