Masoud Pezeshkian negó que Teherán busque fabricar armas nucleares, cuestionó las amenazas de Trump y acusó a Israel de cometer un genocidio en Gaza.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, negó la fabricación de armas nucleares y respondió a Donald Trump, quien el martes prometió en la Asamblea General de la ONU «aniquilar a la República Islámica» en caso de no llegar a un acuerdo. Pezeshkian afirmó: «Nos golpearon, pero no nos arrodillaremos».
«El presidente de Estados Unidos nos calificó de terroristas. Nosotros hemos sido víctimas del terrorismo», declaró Pezeshkian ante los líderes mundiales. El mandatario iraní recordó el asesinato del líder supremo Ali Jamenei, atribuido a Israel y Estados Unidos, «sin ningún marco legal ni motivo», así como los bombardeos contra hospitales y una escuela primaria en los que murieron 156 niños y adultos.
«Provocaron el martirio y asesinaron a nuestros científicos, a nuestros hombres, mujeres y niños. Niños inocentes que, en realidad, no habían cometido ningún delito ni pecado», sostuvo Pezeshkian.
Durante el discurso, el delegado estadounidense se levantó y abandonó la sala.
«Necesitamos contar con la fuerza porque un pueblo que no se puede defender en el mundo de hoy será pisoteado», afirmó el mandatario. Y agregó: «Los poderosos en lugar de pensar en la humanidad, la justicia y la democracia, parecen ser los que crean la inestabilidad y la destrucción».
Pezeshkian también acusó a Israel de «cometer un genocidio» en Gaza tras recordar la muerte de más de 70.000 palestinos en la guerra con Hamas. «Están cometiendo genocidio y luego tachan a otros de terroristas», dijo.
«Irán debe ser entendido por el señor Trump y quienes intentan acosarnos deben saber que estamos dispuestos a dialogar sin aceptar el idioma de la fuerza», sostuvo acerca de las negociaciones con Estados Unidos para poner fin a la guerra.
El martes, el canciller de Irán, Abás Araqchi, y el enviado de Estados Unidos, Steve Witkoff, se reunieron durante tres horas. Trump calificó de «muy buena» la reunión y aseguró que había previsto otro diálogo «en un futuro muy cercano».
Según la prensa estatal iraní, en esta reunión Teherán presentó a Washington sus condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz, que incluyen «el levantamiento inmediato del bloqueo naval (de Estados Unidos a puertos iraníes), el pronto pago de todos los activos iraníes que están congelados y el fin de la guerra en todos los frentes de resistencia».
Un poco antes, desde la tribuna de la ONU, Trump dijo que tenía la opción entre conducir «al infierno» a Irán o llegar a un acuerdo, y predijo que se encontraría una solución diplomática después de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos.
