El geólogo Lorenzo Parra analizó la actividad sísmica provincial y solicitó una recategorización del mapa de riesgo del INPRES.
Catamarca registró 19 sismos durante 2026, según informó el geólogo y paleontólogo de la Universidad Nacional de Catamarca, Lorenzo Parra. La mayoría de los movimientos tuvieron magnitudes moderadas, entre 2,5 y 4 grados.
Parra explicó que la provincia se encuentra en una zona geológicamente activa debido al proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana. Este proceso es responsable del levantamiento de la Cordillera de los Andes y de una actividad sísmica permanente.
“Nosotros tenemos que tener presente que estamos en una provincia donde tenemos el 70% del territorio montañoso y que las montañas nuestras se están levantando, como lo vienen haciendo hace muchos millones de años. El levantamiento es sismicidad”, declaró Parra.
El especialista señaló que los sismos registrados en lo que va del año tuvieron magnitudes de entre 2,5 y 4 grados. “Eso es una sismicidad importante, no tiene la categoría de terremoto, pero sí es importante”, sostuvo.
Uno de los puntos centrales planteados por Parra es la necesidad de revisar la clasificación de las distintas zonas de la provincia. Según la zonificación del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), Catamarca presenta sectores con diferentes niveles de peligrosidad. Parra consideró que esa división podría no reflejar de manera suficiente la realidad sísmica provincial.
El geólogo puso como ejemplo la distancia entre la zona cordillerana y el área de la Sierra de Ambato. Señaló que, aunque la primera aparece con una categoría de mayor peligrosidad, la actividad sísmica registrada en otros sectores demuestra que el riesgo no se limita exclusivamente a la Cordillera.
“Para mí, yo lo interpreto así, podría tender a que se vuelque más hacia la ciudad de Catamarca que hacia la parte donde antes ellos zonificaron solamente la Cordillera”, planteó.
En ese sentido, consideró que “se tendría que recategorizar” el mapa de riesgo y remarcó que la distancia entre distintos sectores de la provincia debe analizarse teniendo en cuenta la escala geológica.
Parra explicó que en Catamarca se registran movimientos de características diferentes. Algunos tienen epicentros a gran profundidad, mientras que otros se producen a pocos kilómetros de la superficie y están vinculados con fallamientos locales.
“Nosotros tenemos dos tipos de sismo. El sismo profundo, usted se pone a ver en el INPRES los sismos de Catamarca, dicen unos 180 kilómetros de profundidad, y hay otros que dicen 12 kilómetros de profundidad”, explicó.
“Esos de 12 kilómetros de profundidad, ¿sabe dónde están situados? En la Sierra de Ambato o en la Sierra de Fiambalá. Eso significa que son sismos que no son producto directo de la subducción de las placas, son productos de fallamiento”, señaló.
Para Parra, esa característica resulta clave para comprender el terremoto del 7 de septiembre de 2004, cuyo epicentro se ubicó en la Sierra de Ambato y que provocó importantes daños materiales en distintos puntos de la provincia.
A pesar de que transcurrieron 22 años desde aquel terremoto, el especialista consideró que la prevención no debe quedar relegada al recuerdo de aquella jornada. “Hay mucha gente que se relajó y es lógico. Hay cosas que pasan hace mucho tiempo y uno ya ni se acuerda. La gente se renueva, los chicos en la escuela se reciben, llegan nuevos”, explicó.
Por ese motivo, sostuvo que la educación y los simulacros deben realizarse periódicamente para evitar que la población pierda los conocimientos adquiridos.
El geólogo también cuestionó que, pese a tratarse de una provincia con actividad sísmica, todavía existan edificios e instituciones donde no se contemplan adecuadamente las condiciones necesarias para una evacuación segura. Mencionó como ejemplos al Centro Administrativo del Poder Ejecutivo (CAPE), la zona de la Legislatura y establecimientos educativos, donde según señaló, deberían revisarse cuestiones vinculadas con las salidas y la señalización.
