El Centro Nacional de Huracanes emitió alertas de tornados y advertencias de tormenta tropical para varias islas de Hawái ante el avance del huracán Lowell, de categoría 3.
Honolulú, Hawái – El Centro Nacional de Huracanes (NHC) informó que la isla de Kauai fue puesta bajo vigilancia de tornados debido a la aproximación del huracán Lowell, de categoría 3, al archipiélago hawaiano.
Según el NHC, las condiciones son favorables para la formación de tornados en el área de vigilancia, que incluye la ciudad de Lihue. La tormenta pasaría por el oeste de Niihau entre la noche del lunes y la mañana del martes, según el boletín emitido a las 08H00 de Hawái (18H00 GMT).
El centro indicó que se esperan condiciones peligrosas en Niihau, Kauai y Oahu, con inundaciones repentinas, oleajes y fuertes vientos provocados por Lowell. La combinación de marejada ciclónica y marea podría inundar zonas costeras normalmente secas en Kauai y Niihau. Se emitió un aviso de inundaciones repentinas para Kauai y una advertencia de tormenta tropical para la isla de Oahu, donde se encuentra Honolulu.
Se prevé que el ciclón deje entre 15 y 26 centímetros de lluvia en Kauai, y entre 10 y 20 centímetros en Oahu y la Isla Grande.
La tormenta se ubicaba a unos 570 kilómetros al suroeste de Honolulu y se desplazaba en dirección norte-noreste. Lowell registraba vientos máximos sostenidos de 185 km/h y se espera que se debilite gradualmente el martes, girando hacia el noroeste el miércoles tras pasar por las islas.
Lowell alcanzó brevemente la categoría 5 a principios de semana, pero luego se debilitó a categoría 3. Hawái aún se recupera de los efectos del huracán Lala, que rozó la parte sur de la Isla Grande el mes pasado, causando vientos destructivos e inundaciones repentinas.
Lowell es una de las dos tormentas activas en el Pacífico. La tormenta tropical Marie, a unos 1.100 kilómetros al suroeste de San Diego, se desplazaba hacia el oeste, alejándose de la costa.
El episodio de El Niño de intensidad histórica está calentando las aguas del Pacífico. El Niño ocurre cada dos a siete años cuando los vientos alisios se debilitan temporalmente, permitiendo que aguas cálidas del Pacífico occidental se desplacen hacia el este. El cambio climático amplifica los impactos de El Niño en el clima global.
