La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, que ahora pasa al Senado.
La Cámara de Diputados aprobó con media sanción el proyecto de ley que crea el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Súper RIGI), tras una sesión en la que se registraron 130 votos afirmativos, 106 rechazos y 7 abstenciones. La iniciativa fue girada al Senado para su tratamiento.
El proyecto, elaborado por el Ministerio de Economía, prevé exenciones impositivas y beneficios aduaneros y cambiarios para proyectos de inversión en actividades de frontera tecnológica que no se desarrollan actualmente en el país o que están en etapa experimental.
Durante el debate, el diputado oficialista Bertie Benegas Lynch defendió la propuesta y afirmó que servirá para “salir de Cavernicolandia”. Agregó que “venimos de ser cavernícolas y necesitamos hacer una ley para proteger el derecho de propiedad porque hemos ahuyentado las inversiones y porque no se combate el capital”. Sostuvo que “el capital no tiene patria, va donde hay rentabilidad y seguridad institucional”.
Desde la oposición, Mario Manrique (Unión por la Patria) sostuvo que “este proyecto no es una ley, es un negociado entre particulares para estampar la firma como si fuéramos escribanos”.
Lisandro Nieri (UCR) manifestó su acuerdo con los programas de incentivo y señaló que el Súper RIGI “encara proyectos de gran escala, montos mayores a 1000 millones de dólares y actividades que no se desarrollan en el país al momento de hoy”.
Eduardo Falcone celebró la incorporación de cambios propuestos por el MID y las cámaras empresarias, como la cláusula de “Compre Nacional” del 20% para proveedores locales y los incentivos de doble cómputo para investigación y desarrollo.
Victoria Tolosa Paz (Unión por la Patria) replicó a Benegas Lynch diciendo que “la discusión de fondo es que no hay nada más cavernícola que confundir inversión con desarrollo”. Remarcó que “a este régimen de inversiones le falta garantizar el desarrollo”.
Pablo Juliano (Provincias Unidas) adelantó su rechazo al advertir que “con este Súper RIGI ustedes eligen quiénes ganan y quiénes pierden”. Jorge Taiana (Provincias Unidas) afirmó que la iniciativa “no es una ley, es un cheque en blanco al Poder Ejecutivo y una profunda cesión de soberanía nacional”.
Martín Lousteau cuestionó la falta de delimitación de las actividades beneficiarias y criticó que el texto invite a los inversores a “autoperceptirse” novedosos. Señaló que “el Súper RIGI es la mayor concesión histórica que se va a hacer a este tipo de empresas” y que el costo fiscal será abonado por todas las provincias.
Silvana Giudici (LLA) defendió la medida como una herramienta para “competir con las mejores y más poderosas potencias del mundo” en áreas como biotecnología e inteligencia artificial. Concluyó que “Argentina tiene derecho a situarse en el mapa del progreso”.
El jefe de la bancada libertaria, Gabriel Bornoroni, justificó la viabilidad del proyecto explicando que “es imposible que este régimen tenga algún costo fiscal porque son actividades que hoy no existen en la Argentina”.
