La industria cárnica argentina atraviesa un escenario crítico con una fuerte retracción en la actividad. Durante marzo, la faena vacuna alcanzó apenas 1.029.000 cabezas, una de las cifras más bajas de los últimos años.
Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), la faena vacuna de marzo de 2026 fue una de las más bajas en décadas, con apenas 1.029.000 cabezas procesadas. La situación responde a una combinación de factores climáticos adversos, como sequías extremas entre 2022 y 2024 e inundaciones a principios de 2025, que afectaron el stock de madres y los índices de preñez en todo el país.
El balance del primer trimestre de 2026 arroja números preocupantes para el sector. Los 349 establecimientos activos faenaron un total de 2,973 millones de vacunos, lo que representa una caída del 7,6% respecto al mismo periodo del año anterior. En términos absolutos, se dejaron de procesar más de 242 mil animales.
Un dato que encendió las alarmas de los analistas es la participación de las hembras en la faena de marzo, que ascendió al 47,8%. Este valor supera con creces el límite consistente con el sostenimiento del rodeo, lo que sugiere que los productores podrían estar liquidando vientres, comprometiendo la capacidad de recuperación del stock ganadero a futuro.
El impacto de esta crisis productiva se traslada directamente a la mesa de los argentinos. El consumo aparente de carne vacuna sufrió una caída interanual del 10% en el trimestre, ubicando el promedio por habitante en 47,3 kilos anuales, un 3,7% menos que hace doce meses. A pesar de que la producción de carne en marzo mostró una leve mejora del 3,3% debido a un mayor peso promedio de los animales, el acumulado trimestral cerró con signo negativo, confirmando una tendencia recesiva que afecta tanto a la industria frigorífica como al bolsillo del consumidor final.
