El Glaciar Perito Moreno, uno de los principales atractivos naturales de la Patagonia, experimentó un retroceso sostenido que preocupa al sector turístico de El Calafate. En 97 días perdió 0,8 km² de superficie y su frente se alejó hasta 420 metros de la Península de Magallanes.
El Glaciar Perito Moreno, ícono natural de Argentina, comenzó a mostrar un retroceso sostenido que genera preocupación en El Calafate, donde gran parte de la economía depende del turismo. Entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, el glaciar perdió 0,8 km² de superficie, una cifra inédita en los últimos años. Además, su frente se alejó hasta 420 metros de la Península de Magallanes, modificando un punto clave de observación para los visitantes.
El fenómeno no implica un impacto inmediato en la llegada de turistas, pero abre interrogantes sobre el futuro del destino. Hoteles, excursiones y servicios locales dependen del atractivo del glaciar, por lo que cualquier cambio en su fisonomía genera inquietud. Desde el sector privado, referentes como Diego Coll Benegas advirtieron que el cambio climático es un factor determinante. “El glaciar es el activo más importante, todo lo que atente contra él preocupa”, señaló. En la misma línea, el empresario Ignacio Alcántara remarcó que la pérdida de masa “ya se percibe a simple vista” y vinculó el fenómeno con el calentamiento global.
Los especialistas coinciden en que el principal impacto no es la pérdida de superficie en sí, sino el retroceso del frente glaciar. El glaciólogo Lucas Ruiz explicó que la mayor distancia respecto de las pasarelas “le quita atractivo a la zona”, aunque aclaró que por ahora no afecta de manera significativa la actividad turística. Por su parte, el director científico del Glaciarium, Luciano Bernacchi, indicó que el cambio en la dinámica del glaciar se volvió evidente desde 2019, cuando comenzó a adelgazarse tras décadas de estabilidad. Entre las causas, mencionó la pérdida de contacto con una morrena que le brindaba sostén, lo que favorece un mayor desprendimiento de hielo.
En este contexto, el retroceso del Perito Moreno se instala como una variable a seguir de cerca. Aunque no hay señales de una crisis inmediata, el fenómeno plantea desafíos a mediano plazo para uno de los destinos turísticos más emblemáticos de la Patagonia.
