lunes, 5 enero, 2026
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Más del 13% de los motociclistas fallecidos eran adolescentes

La estadística de adolescentes fallecidos en siniestros viales fatales sintetiza con crudeza el principal problema de la seguridad vial en Catamarca. En 2025, cinco víctimas fatales tenían entre 13 y 17 años. El 100% de los adolescentes fallecidos circulaba en motocicleta al momento del siniestro.

En detalle, de las 61 víctimas viales fatales, 38 eran motociclistas. De este grupo, el 13,15% eran adolescentes. El dato no solo interpela por la edad de las víctimas, sino también por el contexto en el que ocurrieron los siniestros. Ninguno de los casos se registró en la Capital. Dos ocurrieron en el departamento Belén, y los restantes en Tinogasta, Capayán y Santa Rosa, lo que marca una clara concentración en el interior provincial.

De los cinco casos, tres adolescentes (60%) conducían el rodado menor. El dato de que el 60% de los adolescentes fallecidos conducían motocicletas plantea interrogantes sobre la edad mínima para conducir, la falta de experiencia al volante y la responsabilidad de los adultos que permiten que chicos conduzcan sin la capacitación adecuada.

En cuanto a la distribución por sexo, tres de las cinco víctimas adolescentes eran mujeres (60%) y dos eran varones (40%). Este dato contrasta con la tendencia general de víctimas viales en la provincia, donde los hombres representan la mayoría.La distribución geográfica de los siniestros fatales con adolescentes muestra que Belén es el departamento más afectado, con dos casos: uno en la ciudad cabecera y otro en Corral Quemado. Los otros tres casos se registraron en Tinogasta (Ruta Nacional 60), Capayán (Miraflores) y Santa Rosa (El Quebrachito).Esta arista de la inseguridad no está aislada. En 2025, el 68,4% de las víctimas fatales por siniestros viales en Catamarca fueron motociclistas. Dentro de ese grupo, más de un tercio tenía entre 13 y 25 años. Es decir, los adolescentes y jóvenes concentran una porción desproporcionada de la mortalidad vial, especialmente en el interior.

Los horarios y lugares de los siniestros refuerzan esta lectura. Los hechos se distribuyeron a lo largo del día y ocurrieron tanto en zonas urbanas como rurales y suburbanas, lo que desarma la idea de que se trata exclusivamente de hechos nocturnos o vinculados al ocio. La concentración de muertes adolescentes fuera del Valle Central se da en un contexto más amplio de redistribución territorial de la fatalidad vial. Mientras que en la Capital y su área de influencia los números se mantienen contenidos, departamentos del interior registran cifras inusualmente altas.

Especialistas advierten que esta diferencia no puede explicarse solo por conductas individuales, sino por desigualdades en la capacidad de prevención, control y educación vial entre la Capital y el interior provincial.

Educación Vial

Desde 2007, Catamarca cuenta con la Ley Provincial Nº 5218, que establece la obligatoriedad de la educación vial en todos los niveles del sistema educativo. Sin embargo, a casi dos décadas de su sanción, la norma no se aplica de manera sistemática. La falta de educación vial temprana aparece como un factor clave en un escenario donde adolescentes conducen motocicletas sin formación, sin experiencia y, en muchos casos, sin licencia habilitante.

Más que números

Cada adolescente fallecido en un siniestro vial expone una cadena de responsabilidades que excede al momento del choque. La estadística muestra que la inseguridad vial en Catamarca dejó de ser un problema exclusivamente urbano para convertirse en una problemática territorial, con mayor impacto en el interior y en los grupos más jóvenes. La muerte de adolescentes en este contexto de inseguridad vial no es un fenómeno inevitable ni accidental.

Es el resultado de decisiones postergadas, controles desiguales y políticas que no llegan a tiempo. Entender dónde y por qué mueren los más jóvenes es el primer paso para evitar que la estadística siga creciendo.

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