domingo, 30 de noviembre de 2025 10:55
En el Día Nacional del Mate, se repasa la historia de una de las costumbres más arraigadas del Cono Sur, cuyo origen se remonta a los pueblos guaraníes y que con el paso de los siglos se convirtió en un símbolo cultural de la Argentina.
Considerado un elemento sagrado por las comunidades originarias, el mate era utilizado en rituales y encuentros comunitarios. Su expansión llegó de la mano de los jesuitas, que desarrollaron técnicas de cultivo y producción en las reducciones, impulsando su consumo en toda la región.
Durante la etapa colonial, el mate se consolidó como una bebida cotidiana entre distintos sectores sociales y se transformó en un hábito que trascendió generaciones y provincias.
Con el tiempo, la tradición se diversificó: amargo, dulce, con yuyos, con hierbas serranas o incluso mezclas más modernas, cada cebador tiene su estilo. La yerba también evolucionó, desde las clásicas variedades suaves o intensas hasta las orgánicas, saborizadas o compuestas. Hoy muchas son las preparaciones, pero todas comparten el mismo espíritu.
Porque, más allá de sus formas, el mate sigue siendo un fiel compañero: el que aparece en reuniones familiares, en rondas improvisadas entre amigos o en jornadas de trabajo; pero también el que acompaña en la soledad, como ritual íntimo y cotidiano.
Argentina continúa entre los países con mayor consumo de yerba mate del mundo, sosteniendo una tradición que combina historia, identidad y un lazo cultural que permanece vigente.
