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Más cerca de la soberanía energética

27 de octubre de 2023 – 01:15

Según la planificación de la empresa pública Energía Argentina, el año que viene se inaugurará una obra que permitirá transportar gas de Vaca Muerta hacia las provincias del norte argentino, ampliando la red de una serie de provincias entre las que se cuenta Catamarca. El miércoles pasado se abrió el Sobre 2 con la propuesta económica para el renglón 1 de la reversión del Gasoducto del Norte, que incluye además obras complementarias al Gasoducto Presidente Néstor Kirchner inaugurado recientemente.

La información proporcionada por la empresa estatal consigna que entre los beneficios se destaca la distribución del gas de Vaca Muerta a las industrias de Córdoba, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Salta y Jujuy, así como la conexión de hogares a las redes de gas natural y el desarrollo a escala de nuevas actividades fabriles, en especial la minería de litio.

El anuncio es importante no solamente por los beneficios que tendrá para la región, sino además porque los avances en la infraestructura energética permiten reducir significativamente el déficit de la balanza comercial energética, que en el 2022 alcanzó una cifra sideral: 4.470 millones de dólares. Este año el saldo negativo es bastante menor, 1.064 millones, e incluso en los últimos meses, con la puesta en marcha del gasoducto Néstor Kirchner, hubo un superávit en los últimos dos meses.

Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), señala: «Por el menor precio de la energía importada se ahorraron US$ 1.658 millones y por la menor cantidad de energía importada el ahorro fue de US$ 2.968 millones, con lo cual, la suma entre ambas da la cifra que arroja un ahorro de US$ 4.626 millones”.

El pronóstico es más optimista para 2024. Desde el Ministerio de Economía de la Nación estiman que a partir de 2024 habrá exportaciones energéticas por más de US$ 9.000 millones e importaciones por casi US$ 6.000 millones. Es decir, un superávit de alrededor de 3.000 millones.

La extensión del gasoducto del norte, que estaría funcionado en el segundo semestre del año que viene, le permitiría a la Argentina dejar de depender de las importaciones de gas de Bolivia y al mismo tiempo exportar hacia el norte, el centro de Chile e incluso a algunas regiones de Bolivia.

La soberanía energética, es decir, la capacidad del país para controlar sus propios recursos energéticos y satisfacer su propia demanda de energía, sin depender en exceso de fuentes externas, es un objetivo a alcanzar. Además de ahorrar, o incluso generar recursos, posibilita sentar las bases para el desarrollo nacional. De modo que es preciso que el crecimiento de la infraestructura para la producción de energía «además del gas, la eléctrica, fundamentalmente a partir del impulso a las energías limpias- se convierta en política de Estado para garantizar que los logros se mantengan en el tiempo, no importa el signo político de los gobiernos.

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