Un informe de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) señala que niños y niñas de 8 y 9 años inician el consumo de sustancias en barrios populares, en un contexto de emergencia alimentaria y desfinanciamiento de la salud mental. El documento también alerta sobre el crecimiento de la ludopatía digital entre adolescentes y jóvenes.
Un informe elaborado por la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) advierte sobre el inicio temprano del consumo de sustancias en niños, niñas y adolescentes, así como el avance de las apuestas en línea en esos grupos etarios. El documento se basa en la experiencia de las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC) y en estudios citados sobre salud mental y ludopatía.
Consumo de sustancias desde los 8 años
Según el informe de la UTEP, los dispositivos territoriales registran casos de inicio en el consumo de sustancias en infancias de apenas 8 y 9 años en contextos de alta vulnerabilidad social. El documento señala que este fenómeno se vincula con la emergencia alimentaria en los barrios populares, la precarización laboral y la paralización de programas de integración sociourbana.
El informe indica que, mientras los estudios nacionales sitúan el comienzo del consumo alrededor de los 13 y 14 años, las CAAC registran casos a edades más tempranas. Asimismo, destaca que los trastornos relacionados con el consumo de sustancias afectan aproximadamente al 10% de la población, con un impacto directo en la vida cotidiana, el estudio y los vínculos familiares.
El documento cita datos de la Fundación para el Desarrollo Humano Integral (2026) según los cuales el consumo problemático de sustancias alcanza al 54% de la población relevada y, dentro de ese grupo, un 45,3% señaló que el consumo se agravó luego de llegar a la situación de calle.
La UTEP sostiene que estas problemáticas se agravan en un contexto de desfinanciamiento de la salud mental, donde la inversión pública se mantiene entre el 1,4% y el 1,8% del presupuesto, por debajo del 10% establecido por la Ley Nacional de Salud Mental.
El informe también menciona indicadores epidemiológicos: en 2025 se registraron 5.209 suicidios, con una tasa de 11,8 por cada 100.000 habitantes, la más elevada de los últimos años. «Hoy adolescentes y jóvenes continúan siendo el grupo de mayor vulnerabilidad», advierte el documento.
Apuestas online: niños, adolescentes y mujeres
El informe de la UTEP señala que la ludopatía digital se consolidó como una nueva forma de vulnerabilidad, impulsada por la publicidad deportiva, el acceso ilimitado desde celulares y billeteras virtuales, y la falta de regulación efectiva. «Cada celular se ha convertido en un casino portátil», describe el documento.
Un estudio citado indica que el 60% de los adolescentes tiene exposición directa o indirecta a las apuestas online, mientras que el 16% participa activamente. El 79% reconoce el riesgo de desarrollar una adicción, pero un 12% ya se encuentra endeudado. El informe también menciona el rol de los prestamistas informales en el circuito ilegal.
Según el estudio, gran parte del incremento registrado en 2026 estuvo vinculado al desarrollo del Mundial. Durante el torneo, la Ciudad de Buenos Aires constató un incremento del 80% en el volumen de dinero apostado, un aumento del 21% en usuarios activos (alcanzando cerca de 200.000 personas) y un salto en los depósitos diarios en plataformas legales, que pasaron de un promedio de ARS 1.400 millones a ARS 2.600 millones (+85,7%).
El informe aclara que estas métricas corresponden únicamente al circuito formal bajo licencia. En paralelo opera el mercado ilegal, con sitios sin autorización radicados en paraísos fiscales como Curazao o la Isla de Malta, que canalizan las apuestas a través de plataformas de mensajería como WhatsApp y Telegram, según detalla el estudio presentado en el Vaticano. Este esquema suele estructurarse mediante redes piramidales organizadas por administradores que reclutan a personas (en muchos casos mujeres, e incluso menores de edad) para desempeñarse como «cajeras». Estas personas deben garantizar disponibilidad horaria continua y poner a disposición sus identidades y billeteras virtuales para recibir dinero e intermediar en la asignación de fichas.
El documento también menciona la figura del prestamista informal, quien otorga créditos sin requisitos pero bajo intereses usurarios y métodos de cobro violentos, que «empuja en los barrios más vulnerables a jóvenes endeudados a vincularse con redes delictivas o del narcotráfico para saldar sus deudas».
