Una investigación publicada en Nature analizó 15.042 permisos de uso forestal y más de 127.000 guías de transporte de madera en el Chaco entre 2009 y 2024. El estudio concluye que mecanismos administrativos permitieron habilitar desmontes, reducir áreas protegidas y facilitar la incorporación al circuito legal de madera obtenida ilegalmente.
Un estudio publicado en la revista Nature documenta que, entre 2009 y 2024, se utilizaron mecanismos administrativos en la región chaqueña que permitieron habilitar desmontes, reducir áreas protegidas y facilitar la incorporación al circuito legal de madera obtenida ilegalmente. La investigación se basó en el análisis de 15.042 permisos de uso forestal, más de 127.000 guías de transporte de madera y decisiones oficiales.
Según el estudio, durante ese período El Impenetrable chaqueño perdió alrededor de 490.000 hectáreas de bosque. Los investigadores identificaron un patrón en el que zonas que debían permanecer bajo protección fueron recategorizadas, permisos silvopastoriles produjeron superficies similares a un desmonte total, y autorizaciones permitieron extraer cantidades de madera superiores a la capacidad de regeneración del bosque.
El mecanismo denominado “blanqueo” consiste en que, si una autorización permite extraer más madera de la que el bosque puede producir, el excedente necesita otro origen. Según los investigadores, esa diferencia habría permitido incorporar al circuito legal madera procedente de áreas donde el desmonte estaba prohibido.
El estudio también reporta que hasta 2019 se habían otorgado autorizaciones especiales sobre unas 6.800 hectáreas. Entre 2020 y 2024, la superficie alcanzó las 62.700 hectáreas. En 2024, el 55% de la madera extraída en Chaco provino de desmontes ilegales mediante este tipo de autorizaciones.
En Catamarca, el monte natural constituye un patrimonio que debe ser preservado frente al avance de actividades productivas, desmontes y cambios de uso del suelo. La provincia posee ecosistemas áridos y semiáridos particularmente frágiles, donde la pérdida de cobertura vegetal tiene consecuencias sobre la biodiversidad, la conservación de los suelos, la disponibilidad de agua y el equilibrio ambiental.
El estudio también señala que las nuevas exigencias internacionales de trazabilidad y libre deforestación pueden convertir la destrucción del bosque en un problema comercial para la producción argentina.
