Una mujer denunció a su pareja por amenazas y golpes en una Unidad Judicial de la Capital. El caso ilustra el procedimiento que sigue la Justicia para reunir pruebas que respalden el testimonio, según explicó la ministra Fernanda Rosales Andreotti.
El lunes por la mañana, una mujer se presentó en una Unidad Judicial de la Capital para denunciar un episodio de violencia ocurrido el domingo por la tarde. Según su relato, su pareja le gritó, arrojó objetos y la amenazó de muerte. La mujer intentó calmarlo y le pidió disculpas si había hecho algo que lo molestara. El hombre la golpeó, dejándole marcas visibles en la cara y el cuerpo, además de daños no visibles que afectan su estado emocional.
Luego del ataque, el hombre salió de la casa. La mujer buscó apoyo en su familia, que le sugirió perdonarlo y entenderlo; una amiga, en cambio, le aconsejó denunciar y la acompañó a la Unidad Judicial.
En la Unidad, personal especializado tomó su declaración, prestando atención a las palabras, silencios y gestos. El caso pasó a la Fiscalía, que inició la investigación para contextualizar el hecho: identificar posibles testigos, constatar lesiones y reunir pruebas que respalden el relato.
La ministra de la Sala Penal de la Corte de Justicia, Fernanda Rosales Andreotti, explicó que la perspectiva de género en el ámbito judicial implica buscar pruebas que acrediten el contexto de vulnerabilidad de la víctima. Señaló: “la perspectiva de género implica que vos busques la prueba para armar un contexto que permita acreditar eso que la víctima dice que sucedió”.
Rosales Andreotti también enfatizó que la perspectiva de género debe aplicarse junto con la garantía de presunción de inocencia del acusado. “Una garantía no puede ir en desmedro de otra. Tienen que ir las dos juntas y pueden ir las dos juntas: la perspectiva de género y la garantía de la presunción de inocencia del acusado. Cuando vos aplicás perspectiva de género con prueba de contexto, estás garantizando las dos cosas porque para el imputado es controlable. Ahí se respeta la defensa en juicio”, afirmó.
La ministra alertó sobre el mal uso de la perspectiva de género: “Tergiversamos la perspectiva de género o las situaciones de vulnerabilidad y pensamos que porque eso pasó así entonces no tengo que hacer más nada, cuando es al revés: porque es difícil de probar tengo que trabajar mucho más en la prueba. Lo que hace que se deslegitimen estas herramientas, como son la perspectiva de género y la perspectiva de vulnerabilidad, es cuando nos abusamos de eso para no trabajar o simplemente la citan. Hacen el catálogo en la sentencia. No me la cites, aplicámela. Es una cuestión de prueba”.
La investigación y la recolección de pruebas son fundamentales para sostener la palabra de la denunciante. La negligencia en la investigación no puede ser suplida por la voluntad del juez. En el ámbito jurídico, se sostiene que “el derecho procesal es el derecho en ejercicio”, lo que implica que la aplicación práctica de la ley requiere habilidad y compromiso.
