Pablo Rodríguez lleva 25 años dedicado a la luthería en Catamarca. Comenzó de forma autodidacta, estudió en la Escuela de Luthería de Tucumán y desde su taller en el barrio San Ramón construye guitarras clásicas que llegaron a Europa. Actualmente desarrolla un modelo de guitarra criolla con caja semihueca.
Pablo Rodríguez lleva 25 años dedicado a la luthería, un oficio al que llegó casi por casualidad y que se convirtió en su forma de vida. Desde su taller en el barrio San Ramón, en Catamarca, combina la investigación, la construcción y la docencia.
Rodríguez comenzó a construir instrumentos de manera autodidacta mientras estudiaba Medicina Veterinaria en la Universidad de Río Cuarto, a los 22 o 23 años. En esa época, según explicó, internet recién comenzaba y conseguir información técnica era difícil. La luthería era un oficio de hermetismo, donde el conocimiento se transmitía entre familiares o ayudantes de taller.
Luego realizó una formación académica en la Escuela de Luthería de Tucumán, donde aprendió sobre herramientas, técnicas de construcción, afilado y tecnología de las maderas. Sus primeros trabajos fueron reparaciones y restauraciones que llegaron por recomendación de boca en boca.
En 2015 comenzó a vender sus guitarras en Europa. Uno de los hitos de su carrera fue la reconstrucción de una guitarra de Francisco Simplicio, basada en un modelo de 1924, con una talla de Orfeo tocando la lira en ébano. El instrumento fue exhibido en una galería especializada de Francia.
Rodríguez afirmó que eligió quedarse en Catamarca: “Yo pertenezco acá”. Además, se desempeña como maestro en la Escuela de Artesanía y dicta talleres de construcción de guitarras y charangos. “Quiero dejar un legado de enseñanza”, sostuvo.
Actualmente, desarrolla un modelo de guitarra de nylon con caja semihueca, que combina la tradición de la guitarra clásica con tecnología para el músico actual. El proyecto lleva dos años de prototipos. “La mejor guitarra todavía no la hice. Está por venir”, declaró.
Rodríguez señaló que la luthería es un eslabón importante en el desarrollo cultural y que quienes hacen cultura son parte de un patrimonio vivo. También expresó que artesanos y artistas talentosos no siempre tienen la visibilidad suficiente para mostrar su trabajo.
