Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el sistema previsional perdió 38.532 aportantes, mientras crecieron el monotributo y el empleo en casas particulares, según datos oficiales.
La seguridad social argentina enfrenta una reducción del empleo formal registrado. Según datos de la Subsecretaría de Seguridad Social, entre mayo de 2025 y mayo de 2026, la cantidad de aportantes al sistema previsional disminuyó en 38.532 personas. En ese mismo período, 140.659 trabajadores en relación de dependencia perdieron su empleo.
Mientras el empleo asalariado registrado retrocede, crecen modalidades de inserción laboral con menores niveles de protección social. El monotributo incorporó 71.514 nuevos aportantes durante el último año y el régimen de casas particulares sumó otras 29.923 personas.
Cuando disminuye el empleo registrado, el sistema previsional pierde recursos genuinos para afrontar el pago de los haberes jubilatorios presentes y futuros. Esta migración hacia esquemas con menores contribuciones previsionales tiene un doble efecto: deteriora las condiciones laborales de miles de personas y profundiza el desfinanciamiento del sistema.
Los indicadores oficiales reflejan esa tendencia. En mayo de 2023, el 28,2% de la población total efectuaba aportes a la Seguridad Social por su actividad laboral. Tres años después, esa proporción cayó al 26,9%. Se estima que cerca de 9,5 millones de personas trabajan en la informalidad, al margen del sistema previsional y sin acceso pleno a cobertura de salud ni a seguros por accidentes y riesgos del trabajo.
Las proyecciones anticipan que el deterioro podría profundizarse como consecuencia de cesantías en el sector público y del cierre de empresas en el ámbito privado. De confirmarse esas proyecciones, la base de financiamiento de la seguridad social continuará reduciéndose mientras aumentan las obligaciones del sistema en una sociedad con creciente envejecimiento demográfico.
