Una artesana belicha relató su decisión de continuar con su labor textil pese a los consejos familiares y recordó la memoria de su esposo, con quien compartió el oficio.
Este viernes comenzó la 55° edición de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho. Tras el acto de apertura, El Ancasti recorrió los principales pabellones de la fiesta. En ese marco, Aida del Socorro, artesana textil de Belén, dialogó con este medio en su puesto del Pabellón de Artesanías 1 sobre sus productos y el significado de participar en una nueva edición del evento.
La artesana narró la historia de compañerismo detrás de sus productos. En su stand se destaca una imagen de su esposo junto al nombre «Artesanías Francisco», un homenaje a su memoria. «Me gusta mucho hacer esto. Lo hago solita porque mi esposo falleció, a él le encantaba hacer esto», relató Aida.
El oficio fue un camino que descubrieron juntos. «Nos casamos y él no sabía trabajar, pero él un día me dijo ‘por qué no me enseñas a hilar’ y al final terminó hilando mejor que yo», recordó. A pesar del paso de los años y las insistencias familiares para que descanse, ella quiere seguir con su labor. «Mis hijos no me pueden ayudar porque trabajan y ellos quieren que yo deje esto, pero no me pueden hacer dejarlo. Tengo problemas de columna y así trabajo porque me gusta lo que hago».
Aida también explicó el proceso de hilado, teniendo como principal herramienta al huso. «Ahora sigo con esto, hago de todo. Tengo chalinas de oveja, de llama; corbatines; ponchitos para niño; caminitos. También tengo tapices, a los que les hago yo la tela y una nuera me los pinta», concluyó.
