Un estudio de la agencia Deutsche Welle examina cómo los memes y el humor se han convertido en instrumentos políticos, influyendo en la opinión pública y moldeando el discurso en redes sociales.
Un estudio publicado por la agencia alemana Deutsche Welle analizó el impacto y la utilización de memes y humor como herramienta política, un fenómeno cada vez más expandido en la comunicación digital. Según el trabajo, los memes son parte integral de la cultura de internet y desempeñan un papel relevante en el discurso político, ya que moldean percepciones y pueden influir en la opinión pública.
Wolfgang Ullrich, experto en estudios culturales y autor del libro “Memocracia”, observa que el contenido extremo, agresivo e insultante en redes sociales, especialmente los memes, suele dominar el debate político. “Cada bando intenta movilizar a sus seguidores con imágenes y comentarios graciosos, a menudo cínicos y burlones”, señala. Además, la política misma se ha vuelto “como un meme”, adaptándose para ser estridente y provocadora, priorizando el impacto sobre la argumentación.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es un ejemplo destacado en el uso de estas técnicas, apoyado por seguidores que producen imágenes para promover su agenda. Ullrich menciona el caso de una imagen generada por inteligencia artificial que Trump publicó tras una disputa con el papa León XIV, en la que se representaba como Jesús; la publicación fue eliminada poco después por críticas internas. Por su parte, el presidente argentino Javier Milei también ha empleado estrategias similares desde que asumió el cargo.
El estudio advierte que este tipo de comunicación polarizadora es problemática para la democracia, ya que dificulta el debate genuino basado en argumentos. Si bien los memes pueden servir para criticar a quienes ostentan el poder, como ocurría con las caricaturas clásicas, el cambio radica en que ahora los poderosos también los utilizan, pervirtiendo la sátira tradicional. Esto puede trivializar asuntos graves y generar un lenguaje evasivo en el que todo se justifica como una broma. La recomendación final es que la ciudadanía comprenda este fenómeno para no responder a esos estímulos manipuladores.
