El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) abrió una convocatoria para retiros voluntarios, con plazo hasta el 31 de mayo, en el marco de una reestructuración que busca reducir la planta de personal de 5.800 a 4.500 empleados.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha puesto en marcha un nuevo plan de retiros voluntarios, según un reglamento firmado por el coordinador nacional de personal, Sebastián Ibarra. Los empleados de planta permanente tendrán tiempo hasta el 31 de mayo para decidir su adhesión.
La iniciativa forma parte de un proceso de reducción de personal que apunta a disminuir la planta actual de 5.800 trabajadores a 4.500, con especial énfasis en el cierre de Agencias de Extensión, unidades clave para la transferencia de conocimiento a los productores.
Podrán acogerse al retiro los agentes que, al 30 de abril de 2026, tengan una antigüedad mínima de tres años y no estén comprendidos en las exclusiones establecidas. Entre las excepciones se encuentran los trabajadores que ingresaron durante la actual gestión gubernamental.
El reglamento establece que la adhesión no genera derecho automático al retiro, ya que el INTA evaluará cada caso para evitar la salida de personal calificado. Quienes superen el filtro recibirán una «Gratificación extraordinaria de egreso».
Para empleados de hasta 60 años, la gratificación será de 1,5 veces la remuneración bruta mensual por cada año de servicio o fracción mayor de tres meses. Para mayores de 60 años, el tope será de 24 haberes brutos; para quienes tengan 64 años o más, el límite será de 12 meses.
El tiempo como becario no será computable, y el pago se realizará en un solo desembolso dentro de los 30 días posteriores al cese. Quienes acepten el retiro no podrán reingresar al sector público, excepto a universidades nacionales, y deberán seguir prestando servicios hasta la fecha de cese.
Como beneficio adicional, los hijos en edad preescolar del personal que acceda al retiro podrán mantener su lugar en las guarderías del organismo.
