La columna, integrada por unos 150 jóvenes y adultos, ya superó los 100 kilómetros y fue recibida con afecto en El Alto. La caminata simboliza un proceso de superación personal para muchos participantes.
La peregrinación encabezada por el padre José «Pepe» Di Paola continúa su rumbo hacia Catamarca, habiendo superado ya los 100 kilómetros recorridos. La columna, compuesta por aproximadamente 150 jóvenes y adultos, partió desde la provincia de Santiago del Estero y alcanzó su tercera parada en la localidad de El Alto.
Tras pasar por Luján y Santa Catalina, los peregrinos fueron recibidos con aplausos y muestras de afecto por los vecinos, en una llegada cargada de emoción que les dio impulso para continuar el trayecto. El grupo está conformado mayoritariamente por jóvenes en proceso de recuperación de adicciones que forman parte de los Hogares de Cristo, quienes encuentran en esta experiencia una instancia de fe, contención y superación personal. Para muchos, se trata de la primera vez que realizan el camino hacia la Virgen del Valle en estado de sobriedad.
El propio Padre Pepe reconoció el desgaste físico de la travesía, pero remarcó el valor espiritual del recorrido: la posibilidad de que los jóvenes se propongan metas y logren cumplirlas. La caminata también tiene una carga simbólica especial. Di Paola mantuvo un vínculo cercano con el Papa Francisco, con quien compartía charlas y una conocida «rivalidad» futbolera, ya que el sacerdote es hincha de Huracán y Jorge Bergoglio lo era de San Lorenzo.
Con acompañamiento logístico y de seguridad, y con más de la mitad del recorrido completado, la columna continúa avanzando con un mensaje claro centrado en la fe, la recuperación y la comunidad. La llegada a San Fernando del Valle de Catamarca está cada vez más cerca, en una peregrinación que ya se vive como un testimonio de vida.
