El grupo libanés informó del ataque frente a las costas de Líbano, en un episodio que marca una nueva escalada en el conflicto regional y genera preocupación por la seguridad energética global.
El movimiento islamista Hezbolá aseguró este domingo que lanzó un misil de crucero contra un buque de guerra de Israel que navegaba frente a las costas del Líbano. Según un comunicado de la organización, el navío israelí «se preparaba para atacar el territorio libanés», justificando así la ofensiva. Este hecho representa un episodio inédito desde el inicio del conflicto hace más de un mes.
El ataque marca un nuevo punto de tensión en la región, que ha ido escalando con operaciones cruzadas tanto en tierra como desde el mar. En las últimas semanas, Israel ha intensificado sus acciones militares sobre territorio libanés, incluyendo bombardeos a posiciones estratégicas del grupo. La utilización de un misil de crucero por parte de Hezbolá representa un cambio en la dinámica del enfrentamiento, ya que hasta el momento los ataques se habían concentrado principalmente en lanzamientos de cohetes y enfrentamientos fronterizos.
En paralelo, el conflicto comienza a tener repercusiones en el escenario global. Corea del Sur solicitó a los países del golfo Pérsico garantizar el suministro estable de energía y la seguridad de sus buques en la región, debido a la creciente incertidumbre en rutas clave como el estrecho de Ormuz. Esta vía marítima es vital para la economía surcoreana, altamente dependiente de las importaciones energéticas.
Además, se suman tensiones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos. Irán afirmó haber derribado tres aeronaves estadounidenses durante una supuesta operación de rescate en su territorio, versión que fue contradicha por el presidente Donald Trump.
La combinación de ataques directos, declaraciones enfrentadas y amenazas sobre rutas estratégicas de comercio configura un escenario de alta volatilidad en Medio Oriente, con riesgo de una escalada mayor que involucre a más actores internacionales.
