lunes, 2 marzo, 2026
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Menos de 1200 habitantes y aire puro: qué hacer y cómo llegar a Villa Lía

A veces la escapada perfecta no requiere recorrer grandes distancias ni realizar un desembolso importante. A tan solo un par de horas del área metropolitana, aún persisten localidades donde el ritmo de vida es otro. En estos lugares, la conexión móvil es intermitente, los comercios hacen una pausa al mediodía y las largas sobremesas son una tradición.

En esta categoría se destaca un destino que gana cada vez más adeptos entre quienes anhelan una pausa sin necesidad de planificar unas vacaciones extensas. Carece de centros comerciales y de una vida nocturna agitada, y precisamente en eso reside su encanto: ofrece una paz auténtica, esa que invita a reducir la velocidad, en Villa Lía.

Esta tendencia no es novedosa. A partir de la pandemia, el turismo de proximidad se incrementó y numerosos pueblos campestres volvieron a recibir viajeros. Algunos lograron mantener un flujo constante de visitantes; otros dependen más de los fines de semana largos. Este caso particular parece ubicarse en un punto intermedio, aún de escala reducida y conservando su esencia.

Ubicación de Villa Lía

Villa Lía se sitúa dentro del partido de San Antonio de Areco, aproximadamente a 120 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Es una población rural con menos de 1200 residentes, envuelta por campos y caminos de tierra donde el tráfico pesado es casi inexistente.

Su surgimiento está vinculado al ferrocarril: como ocurrió con muchos pueblos de la provincia, se desarrolló alrededor de la estación. Cuando el tren dejó de circular con frecuencia, la localidad entró en una suerte de letargo. Ese estado de quietud terminó por transformarse en su principal cualidad.

Quien la visita se encuentra con viviendas bajas de otra época, veredas amplias y almacenes que cumplen una doble función: abastecimiento y punto de encuentro social. No hay grandes marcas comerciales ni cartelería luminosa. La iluminación nocturna es tenue y el silencio predomina.

Qué actividades realizar en Villa Lía

La principal actividad es sencilla: caminar. Puede parecer obvio, pero en la práctica es lo que la mayoría de los visitantes busca. Recorrer las calles de tierra, contemplar las fachadas antiguas y sentarse en la plaza forman parte del itinerario básico.

También se pueden encontrar algunas propuestas definidas:

  • Pulperías y almacenes con historia que ofrecen comidas caseras.
  • Paseos en bicicleta por los caminos rurales.
  • Ferias de artesanías durante los fines de semana.
  • Fotografía de paisaje rural, muy popular entre los aficionados.

La gastronomía actúa como un pilar fundamental del paseo. Pastas, asados y tortas caseras son los protagonistas. No hay menús gourmet ni pretensiones urbanas; el atractivo radica en la abundancia y las recetas tradicionales.

Algunos visitantes llegan esperando una especie de parque temático gauchesco y se sorprenden al encontrar un pueblo que no está montado para el turismo. Puede haber jornadas muy tranquilas, incluso demasiado para quien busca movimiento constante. Justamente esa carencia de espectáculo preparado es lo que otros valoran como una experiencia genuina.

El acceso principal es por carretera. Desde la Capital se toma el Acceso Norte hasta la Ruta Nacional 8 y luego el desvío hacia San Antonio de Areco. Desde allí restan unos pocos kilómetros por ruta asfaltada y un tramo breve por camino rural. El tiempo estimado de viaje es de alrededor de una hora y cuarenta minutos, dependiendo del tránsito. También es posible llegar en transporte público hasta Areco y desde allí tomar un remís hacia Villa Lía.

Se recomienda cargar combustible antes de ingresar y llevar efectivo. Aunque los pagos digitales son cada vez más comunes, varios establecimientos aún operan con métodos tradicionales.

El mejor momento para visitarla suele ser por la mañana o cerca del atardecer, cuando la temperatura baja y el pueblo muestra su postal más anhelada: vereda, mate y tranquilidad. No siempre hay eventos programados, pero ahí reside su magia. A veces, el plan consiste simplemente en no hacer nada. Y en disfrutar de la calma, lejos del agobio de la rutina cotidiana.

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