Padres y madres de niños con discapacidad agrupados en el grupo Amparo expresaron su profunda preocupación por las recientes decisiones del Ministerio de Educación de Catamarca y la Obra Social de los Empleados Públicos (OSEP) respecto al rol de las maestras integradoras.
En una entrevista para Ancasti Steaming Carlos Seco, referente del grupo, acompañado por integrantes de la organización, expuso las discrepancias con la colegiatura que impulsan algunos docentes y con la interpretación de la Resolución 446, vigente desde 2021, que regula las funciones de las maestras de apoyo.
El conflicto se centra en la cantidad de horas de acompañamiento que la obra social reconoce para los niños con discapacidad incluidos en el sistema escolar.
Según denunciaron los padres, OSEP solo cubre dos horas y media de asistencia diaria, lo que equivale a ocho horas semanales. “Esto es mal interpretado porque la prestación horaria debe ser definida por un equipo interdisciplinario según la discapacidad del niño, no por los profesionales ni por los padres”, explicó Seco.
La preocupación radica en que muchos niños quedan desprotegidos durante gran parte de la jornada escolar, obligando a las familias a afrontar costos adicionales imposibles de cubrir. “Estamos hablando de 400 mil pesos por cuatro horas. Hay gente que no puede pagar”, remarcaron.
Los padres también cuestionaron que algunos maestros especiales pretendan limitar su tarea a asesorar a los docentes en adecuaciones curriculares sin acompañar directamente al niño en el aula. “Eso nos preocupa mucho, porque la inclusión no es solo pedagógica, también es social”, señalaron. Relataron que todavía existen escuelas que niegan el ingreso de alumnos con discapacidad si no cuentan con una maestra integradora, lo que constituye una violación a los derechos de los niños. “Aunque parezca mentira, todavía hay escuelas que no dejan entrar a los chicos con alguna discapacidad si no va acompañado por una MAE”, denunciaron.
La creación reciente de la Coordinación General de Educación Especial y la resolución conjunta con OSEP generaron más incertidumbre. Los padres denunciaron que ahora deben realizar trámites en dos organismos distintos, lo que complica la gestión y retrasa la aceptación de las maestras. “Ni siquiera publicaron las normativas nuevas, estamos desesperados buscando los instrumentos cuando las clases comienzan en pocos días”, señalaron. El grupo Amparo había logrado anteriormente un protocolo simplificado de gestión a través de internet, pero ahora el procedimiento se dividió en dos áreas: una parte ante OSEP y otra ante el Ministerio de Educación. “Esto es un retroceso, porque los padres necesitamos claridad y rapidez en los trámites”, remarcaron.
Con más de 160 familias en Amparo y otros colectivos como La Suerte de Tenerte que reúne a más de 100 familias con niños con síndrome de Down y Corazón de Padres Azules con alrededor de 200 integrantes, la preocupación alcanza a cientos de padres en la provincia. “No estamos en contra de los maestros, al contrario, valoramos su tarea y sabemos que el sueldo que cobran es insuficiente. Pero no aceptamos que se trabaje con la maestra y no con el niño”, insistieron. Recordaron que fue gracias a un amparo colectivo impulsado por los padres que la Corte de Justicia de Catamarca declaró inconstitucional un procedimiento anterior, logrando que las maestras cobraran según el módulo establecido por el Ministerio de Salud de la Nación. “Fuimos nosotros los que generamos que ellas y ellos tengan un mejor sueldo”, subrayaron.
La inclusión escolar, destacaron, es fundamental para el aprendizaje y la socialización, tanto de los niños con discapacidad como de sus compañeros. “Cuanto más tiempo está en la escuela, más aprende. La inclusión es un aprendizaje para todos”, afirmaron. Relataron experiencias personales que muestran cómo los niños logran adaptarse y progresar cuando permanecen más horas en el aula. n
