miércoles, 18 de febrero de 2026 02:11
El Gobierno enfrenta un obstáculo inesperado en su estrategia para aprobar con rapidez la reforma laboral: el régimen de licencias médicas incluido en el proyecto generó resistencias políticas y obligará a introducir modificaciones que podrían demorar la sanción definitiva. La jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, reconoció públicamente fallas en la redacción del artículo 44, que modifica la Ley de Contrato de Trabajo. “Tuvimos un error, porque la ley original no distingue entre enfermedades”, admitió, y aseguró que el texto será corregido. La intención es excluir de cualquier recorte salarial a las afecciones “graves o degenerativas”. El cambio no es menor. Si Diputados introduce modificaciones -algo que ya se da por hecho- la iniciativa deberá regresar al Senado, alterando el cronograma del Ejecutivo, que aspiraba a tener la norma aprobada en cuestión de días.
Alertas encendidas
El artículo cuestionado establece que los trabajadores que sufran una enfermedad o accidente no laboral percibirían el 50% de su salario si la imposibilidad de trabajar se vincula a una actividad considerada riesgosa y voluntaria. El pago subiría al 75% cuando se trate de un imprevisto, como un accidente doméstico. Uno de los puntos más criticados fue la falta de contemplación explícita para enfermedades graves -como el cáncer- que suelen requerir licencias prolongadas. Ante la polémica, el oficialismo evalúa mantener el goce de sueldo en esos casos, aunque con una “corroboración concreta y fehaciente”. El esquema también endurece los controles: los certificados deberán estar firmados digitalmente e incluir diagnóstico, tratamiento y días de reposo. El empleador conservará la posibilidad de solicitar una evaluación médica propia y, de persistir diferencias, convocar a una junta. Las objeciones no provienen solo de la oposición. El PRO, cuyos votos son necesarios para la aprobación en Diputados, advirtió que el capítulo debe revisarse. El jefe del bloque, Cristian Ritondo, señaló que la reducción de los plazos de licencia paga y el nuevo esquema de remuneración -que deja de garantizar el 100% del salario durante la enfermedad- “pueden terminar perjudicando a los trabajadores”. Si bien el espacio se mostró dispuesto a avanzar con la ley, planteó la necesidad de una redacción “más equilibrada”. En la misma línea, el diputado Martín Yeza afirmó que el artículo fue incorporado “a la medianoche del propio tratamiento” y anticipó que, tal como está, no lo acompañarían. Los bloques dialoguistas, de todos modos, negocian alternativas con el oficialismo para destrabar la aprobación.
Marcha atrás
En su momento, Bullrich defendió el espíritu de la medida al vincularla con lo que definió como una “mafia en los certificados médicos” y con un nivel de ausentismo que ubicó en torno al 15%. Según sostuvo, la reforma apunta a reforzar controles y reducir prácticas fraudulentas, pero el masivo rechazo la hizo cambiar de discurso y hablar ahora de un “error”. El oficialismo ya descartó resolver la controversia por decreto o mediante una ley correctiva posterior. La hoja de ruta ahora es modificar el artículo en comisiones, obtener la media sanción en Diputados y convocar de inmediato al Senado para emitir un nuevo dictamen. El objetivo político es ajustado: que la ley esté aprobada antes de la apertura de sesiones ordinarias para exhibirla como uno de los principales logros legislativos. Sin embargo, la discusión sobre las licencias médicas introdujo un factor de incertidumbre en un trámite que el Gobierno imaginaba sin sobresaltos.
Mejor prevenir
Hace varias semanas que los conflictos policiales mantienen en vilo a más de un gobernador. La crisis más seria se vio en Santa Fe, con varios días de protestas y autoacuartelamientos, que derivaron en la imputación de 11 policías y el pase a disponibilidad de otros 20 por participar en las protestas. También hubo roces en la Provincia de Buenos Aires y hay otros distritos en alerta como Río Negro y Santa Cruz. Como Catamarca ya vivió esa experiencia, con la traumática y violenta revuelta de diciembre de 2013, nadie quiere sorpresas. El Ministerio de Gobierno ya confirmó que en el transcurso de la próxima semana se abrirá la Mesa de Diálogo para poner en común las necesidades de integrantes de la familia policial catamarqueña y acordar mejoras laborales para la fuerza. En realidad aquí la policía no puede protestar, porque en aquellos episodios de 2013, se acordó que en el futuro las inquietudes y reclamos “deberán ser canalizados por las vías correspondientes, evitando situaciones de incertidumbre en la sociedad y garantizando la paz social de la Provincia”. Bajo ese compromiso, nadie fue sancionado en 2013 por los reclamos. Si se repitieran, la situación sería muy distinta. Pero claramente es un escenario que nadie quiere, y por eso se anticipa el diálogo.
Recuerdos
Hace 14 años moría María Amalia Sara Lacroze de Fortabat “Amalita”, una prominente empresaria, filántropa, mecenas y coleccionista de arte argentina. Había nacido en Buenos Aires en agosto de 1921 en el seno de una aristocrática familia porteña, y testimonio de ello es que se crió y educó en París, donde estudió francés e inglés, para luego retornar a la Argentina. En 1942, con 21 años, contrajo matrimonio con Hernán Lafuente, con quien tuvo a su única hija y actual heredera, María Inés. Pocos años más tarde conoció al empresario Alfredo Fortabat, 27 años mayor que ella, dueño y fundador de la empresa cementera Loma Negra, quien sería la pareja más importante de su vida. Debido a que ambos eran casados y a que por aquellos años no existía divorcio, se casaron en Uruguay. Desde entonces ella pasó a acompañar a su flamante marido en sus viajes de negocios, interiorizándose poco a poco sobre el manejo de la compañía. En 1976, luego del fallecimiento de Fortabat, Amalita debió hacerse cargo de la empresa, heredando una de las fortunas más importantes del país. Recibió un imperio estimado en varias firmas cementeras, campos por 160.000 hectáreas que incluían unas 170.000 cabezas de ganado, una finca de 160 hectáreas en Estados Unidos, edificios, barcos, aeronaves, obras de arte y hasta una emisora de radio, entre muchos otros bienes. Tuvo excelente relación con los gobiernos militares, con el menemismo y con el poder en general, que también quería tener excelente relación con ella. Luego de enviudar en 1976, ella se hizo cargo de la dirección de la empresa. Fue una de las primeras mujeres capaces de llevar adelante una megaempresa, algo que sorprendió al entorno machista de la época. En apenas tres años triplicó el patrimonio de Loma Negra y pasó a convertirse, según la revista Forbes, en la mujer más rica de la Argentina, con una fortuna calculada en 1.800 millones de dólares. Impulsó un equipo de fútbol, llamado precisamente Loma Negra, que comenzó siendo el equipo de la fábrica y terminó jugando en primera división de AFA. En la década del ‘70 Loma Negra fue una de las primera empresas grandes en radicarse en la provincia de Catamarca, incluso antes de la Ley de Promoción Industrial.
El Esquiú.com
