sábado, 24 de enero de 2026 15:05
Este 25 de enero se cumplen 29 años de uno de los crímenes más conmocionantes en la historia del periodismo argentino: el asesinato de José Luis Cabezas, fotógrafo de la revista Noticias, cuyo trágico final reveló las oscuros vínculos mafiosos que marcaban al poder en los años 90. El asesinato no fue solo un golpe al periodismo, sino una advertencia para quienes se atrevían a desafiar a los poderosos. Todo comenzó con una foto: la primera imagen pública de Alfredo Yabrán, el hombre más enigmático y temido del país en ese momento.
La fotografía que desnudó el poder
En 1996, Yabrán era un fantasma para la opinión pública. Dueño de un imperio de negocios oculto tras una imagen de invisibilidad, el empresario se jactaba de que “ni los servicios de inteligencia” conocían su rostro. Su figura estaba rodeada de misterio, pero una foto cambiaría esa realidad.
El hecho decisivo ocurrió en febrero de 1996, en pleno verano en Pinamar. La revista Noticias, con Gabriel Michi a la cabeza, montó una guardia periodística en el balneario Marbella, con la esperanza de obtener una foto del hombre invisible. Según el relato de Michi en su libro Cabezas. Un periodista, un crimen, un país, la oportunidad llegó cuando una fuente alertó a los periodistas sobre la presencia de Yabrán en la zona.
La cacería del «hombre invisible»
El 14 de febrero, José Luis Cabezas intentó fotografiar a Yabrán, pero solo logró captarlo de espaldas mientras ingresaba a su mansión «Narbay». Sin embargo, los periodistas no se dieron por vencidos. Decidieron planear su estrategia con paciencia y sigilo, y el viernes 16 de febrero, los periodistas decidieron simular ser turistas en el balneario.
Sabían que Yabrán tenía una rutina muy marcada: cada día a las 16 horas, caminaba por la playa junto a su esposa, María Cristina Pérez.
El instante decisivo
La maniobra que permitió la histórica foto fue casi de precisión quirúrgica. Ese día, Cabezas y Michi, acompañados por la esposa de Michi, se infiltraron en el balneario Marbella. La espera fue larga, pero valió la pena. A las 16 horas, observaron a Yabrán caminar por la playa junto a su esposa.
Lo que ocurrió después fue un juego de engaños. A su regreso, 40 minutos después, Michi y su esposa fingieron ser fotografiados, mientras Cabezas, con su lente apuntada hacia atrás, capturó la imagen más esperada: Yabrán caminando relajado por la arena, sin custodia visible, en primer plano.
“Están es-pec-ta-cu-lar”, celebró Cabezas, al revisar el material. Esa imagen, que fue publicada en la portada de Noticias el 3 de marzo de 1996, desveló al poder oculto detrás de Yabrán, quien por años había sido un fantasma. Pero esa foto también fue la condena para el fotógrafo.
La trágica sentencia
El crimen de José Luis Cabezas ocurrió un año después, el 25 de enero de 1997. El fotógrafo fue secuestrado y ejecutado de manera brutal en una cava de General Madariaga, un crimen orquestado por la mafia vinculada a los intereses de Alfredo Yabrán, quien, según algunos testimonios, había ordenado su muerte como represalia por la foto publicada. La imagen que había puesto cara al poder oculto firmó, trágicamente, la sentencia de muerte de Cabezas.
La muerte de José Luis Cabezas no solo fue un golpe para el periodismo argentino, sino un llamado de atención sobre las tramas mafiosas que operaban en la Argentina de los años 90. La lucha por la verdad y la transparencia había costado la vida de un periodista, pero su legado sigue vivo, recordado por aquellos que siguen buscando la verdad detrás de los poderosos.
A 29 años de su asesinato, el crimen de José Luis Cabezas sigue siendo un símbolo de la valentía del periodismo en su lucha contra las sombras del poder y la impunidad.
