viernes, 23 enero, 2026
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Una fuerte crecida: la noche que cambió para siempre a El Rodeo

El 23 de enero de 2014 no fue una noche más en El Rodeo. El verano avanzaba con días de calor intenso, humedad elevada y un clima pesado que se sentía desde temprano. Esa noche, además, la agenda marcaba un punto álgido, Abel Pintos se presentaba en el polideportivo y la villa veraniega esperaba una gran concurrencia.

Con el correr de las horas, el cielo comenzó a cerrarse. Truenos constantes, ráfagas de viento y una lluvia que fue ganando intensidad marcaron el pulso de una noche que terminaría dejando una huella profunda en la historia de El Rodeo y Siján.

Lo que ocurrió después fue una crecida de magnitud inédita en la zona. Tras varios días con temperaturas superiores a los 40 grados, una tormenta extrema tipo cloudburst (lluvias muy intensas y concentradas en un corto período de tiempo) se descargó sobre la zona de El Manchao, el cerro más alto del departamento Ambato. La gran cantidad de agua caída en pocos minutos superó la capacidad de absorción del suelo y generó una rápida escorrentía, que desembocó en un aluvión del río Ambato, avanzando con fuerza y arrastrando piedras, barro y sedimentos hacia las áreas urbanizadas, antes de la medianoche.

El avance del agua impactó de lleno en sectores urbanizados de El Rodeo, causando daños severos y cobrando la vida de 11 personas, además de una persona que continúa desaparecida. En Siján, de manera simultánea, se registró un fenómeno similar, con crecidas repentinas provocadas por lluvias extremas, que también arrastraron sedimentos y material suelto.

Un hecho natural atravesado por decisiones humanas

Con el paso del tiempo, la tragedia dejó de ser leída únicamente como un evento natural. Distintas investigaciones comenzaron a poner el foco en el contexto socioambiental que rodeó a la crecida de 2014.

Desde la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) se impulsaron estudios y espacios de análisis para comprender qué factores confluyeron aquella noche. En 2017, el especialista israelí Dr. Moshe Inbar, de la Universidad de Haifa, visitó la provincia y analizó el comportamiento del río Ambato, un sistema que definió como particular por sus características geomorfológicas.

Inbar, con más de cinco décadas de experiencia en el estudio del movimiento de bloques por ríos, recordó que ya existían antecedentes de eventos similares en la zona, como el ocurrido en 1999. Según explicó, la deforestación es uno de los elementos que puede intensificar este tipo de fenómenos, ya que la pérdida de vegetación reduce la capacidad del suelo para absorber el agua y aumenta la escorrentía.

A esto se suma el impacto del cambio climático, que favorece lluvias más intensas y concentradas en cortos períodos. “La magnitud del aluvión fue extraordinaria, pero no puede analizarse de manera aislada”, señaló el especialista, al referirse a la interacción entre procesos naturales y acciones humanas sobre el territorio.

Pensar el territorio después del aluvión

A más de una década del hecho, el aluvión de El Rodeo sigue siendo un punto de referencia obligado para pensar el ordenamiento territorial y la gestión del riesgo en zonas de montaña. A su vez, persiste la necesidad de avanzar en políticas de prevención y planificación, un aspecto que continúa siendo parte del debate pendiente tras lo ocurrido.

La crecida de 2014 no solo dejó un saldo trágico. También expuso la fragilidad de un modelo de ocupación del territorio y la necesidad de repensar la relación entre sociedad y ambiente en un contexto donde los eventos extremos ya no son excepcionales.

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