Una vez que se retomó la saga de Exterminio, el año pasado, con Exterminio: La evolución, el final daba a lugar a pensar en otra secuela, que positivamente sabíamos se había realizado y que es la que estrena hoy.
Y vayan al cine (o no vayan) sabiendo que con el final de El templo de huesos también se da pie a una nueva película.
Y ésa sí que queremos verla. Y no, no vamos spoilear ni una sola letra.
En ésta, Exterminio: El templo de huesos, el terror es más gráfico que nunca. Si Dany Boyle en Exterminio: La evolución, era brutal, pero jugaba con la imagen y la puesta de cámara, ahora la directora Nia DaCosta es muchísimo más bruta, en el sentido cabal de la palabra, con carne desgarrada y gritos que son de dolor más que de terror.
Para los desmemoriados, recordemos que quienes fueron infectados por el virus siguen vivos, y no son zombies, porque no es que murieron y reviven, sino que el virus de la rabia los ha vuelto más violentos.
El asunto, ahora, es que los violentos pueden ser quienes no están infectados.
Sí, el grupete con el que Spike, el chico de Exterminio: La evolución, se cruzaba en el final. Ahora digamos que el protagonista es Spike (Alfie Williams), capturado o captado por Sir Lord Jimmy Crystal (Jack O’Connell), el líder evangélico -y sociópata- de la secta «Jimmy». Ya lo vimos, pero cuando era más pequeño: era el niño de la iglesia que había sobrevivido en el prólogo anterior de Exterminio: La evolución: pero ahora está convertido en un fanático, que maneja una doctrina férrea a partir de la violencia con los otros. Un déspota supersticioso.
La primera escena, para cerrar los ojos
Jimmy Crystal, en la escena que abre la película y que recomendamos ver con el estómago vacío, hace que Spike pelee a muerte con uno de sus adherentes/apóstolos con peluca rubia (entre ellos está Erin Kellyman, de Falcon y el Soldado de invierno, desaprovechada). Si soportan eso, después todo será igualmente cruel, pero ya se irán acostumbrando.
Y otro que vuelve es el Dr. Ian Kelson (Ralph Fiennes). Allí, en su templo de huesos y calaveras, el médico empapado en yodo rojo decide investigar y sedar al Alfa de la película anterior, el infectado al que bautiza como Samson, o Sansón en castellano (Chi Lewis-Parry). Le mete tanta morfina que hasta puede sentarse a, no digamos conversar, pero sí observar el horizonte.
¿Hay alguna posibilidad de curarlo, a él y a los infectados?
La directora Nia DaCosta, que ya había hecho la remake de Candyman, una de las obras maestras del terror (la original, no la suya) y hasta dirigido The Marvels, una de las películas con las que el Estudio Marvel comenzó a caer en picada, no le presta tanta atención a esta vuelta del guion, sino a mostrar la crueldad humana.
Para algunas alcanzará con eso; para otros más exigentes, no será más que un regodeo sanguinolento.
No se sabe aún quién dirigirá el próximo episodio de la saga, ni cuándo. Pero por lo que se ve al final de El templo de huesos, por favor que no sea Da Costa. Los personajes, y los espectadores, al menos, se lo merecen.
“Exterminio: El templo de huesos”
Regular
Horror. Reino Unido / Estados Unidos, 2026. Título original: “28 Yers Later: The Bone Temple”. 109’, SAM 16 R. De: Nia DaCosta. Con: Ralph Fiennes, Jack O’Connell, Alfie Williams, Erin Kellyman, Chi Lewis-Parry. Salas: Hoyts Abasto y Unicenter, Cinépolis Recoleta, Avellaneda, Pilar, Showcase Belgrano y Quilmes.
