martes, 13 de enero de 2026 02:16
La noticia es oficial: Rio Tinto y Glencore iniciaron conversaciones de cara a una posible fusión. Todo está en etapa preliminar, pero la atención del sector es total, porque podría dar lugar a la creación de la mayor minera de cobre del mundo. De concretarse, la operación no solo superaría en magnitud a la propuesta de fusión entre Teck y Anglo American, sino que redefiniría el mapa del cobre a escala global, en un contexto de creciente escasez del metal clave para la electrificación, la transición energética, la Inteligencia Artificial y la defensa. Fue la empresa Rio Tinto la que detalló, en un comunicado oficial, que se retomaron las negociaciones para la creación de la súper empresa, algo que ya se intentó sin suerte en 2024. Lo cierto es que la producción combinada de cobre de Rio Tinto y Glencore colocaría a la empresa fusionada por encima de cualquier otra minera de cobre del mundo en términos de producción anual atribuible. Ambas compañías poseen carteras diversificadas, pero el cobre aparece como el eje estratégico central. Los expertos destacan que este liderazgo no sería circunstancial: activos clave de ambas empresas están entrando en fases de mayor producción, lo que garantizaría volúmenes elevados durante la próxima década.
El renovado interés por el cobre no es casual. La aceleración de la electrificación global, la expansión de las energías renovables, el avance de los vehículos eléctricos y el crecimiento de la inteligencia artificial están empujando la demanda del metal por encima de la capacidad de respuesta de la oferta. En ese contexto, el precio del cobre marcó un hito histórico al superar los u$s13.000 por tonelada el 5 de enero de 2026, según datos de mercado. Este escenario explica la actual ola de fusiones: desarrollar nuevos proyectos “verdes” es cada vez más complejo, costoso y lento, por lo que las grandes mineras buscan escala a través de adquisiciones.
Incluso sin una fusión, Glencore ya se perfila como uno de los grandes jugadores del cobre a futuro. La compañía proyecta alcanzar una producción cercana a 1,6 millones de toneladas hacia 2035, impulsada en buena medida por su cartera de proyectos en Argentina. En Catamarca posee el Proyecto MARA (Minera Agua Rica–Alumbrera), un activo clave de cobre, oro y molibdeno, con infraestructura heredada de Alumbrera y potencial para convertirse en uno de los principales proyectos cupríferos del país si logra destrabar permisos y financiamiento. Para estos dos proyectos Glencore ya presentó un RIGI por u$s13.000 millones. La solicitud aclaró que implica una inversión de capital de u$s4.000 millones para el desarrollo de Agua Rica y de u$s9.500 millones para el desarrollo de El Pachón. Más recientemente, Glencore anunció que después de casi una década de silencio operativo, Alumbrera vuelve a encender motores. La compañía confirmó que reiniciará las operaciones del histórico yacimiento. El proyecto, que dejó de operar en 2018, prevé una producción estimada de 75.000 toneladas de cobre, además de 317.000 onzas de oro y 1.000 toneladas de molibdeno a lo largo de cuatro años. Una fusión, en términos de tamaño, sería histórica. Rio Tinto cuenta con una capitalización bursátil cercana a los u$s142.000 millones, mientras que Glencore está valuado en torno a los u$s65.000 millones. De concretarse la operación, el peso financiero de la empresa resultante reflejaría una concentración sin precedentes en la industria minera. Rio Tinto tiene plazo hasta el 5 de febrero para presentar una oferta formal o retirarse. Una noticia de impacto mundial, que se sigue con atención desde Catamarca.
El Esquiú.com
