miércoles, 7 enero, 2026
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Números fríos

El Ministerio de Salud de la Provincia presentó recientemente un informe sobre las acciones realizadas en salud mental durante 2025, anunciando con orgullo «más de 13 mil acciones de atención, acompañamiento y fortalecimiento». A primera vista, la cifra parece interesante y sugiere una gestión activa. Sin embargo, una lectura atenta del documento despierta una serie de interrogantes.

Los datos presentados señalaron: “8.942 acciones y 4.511 capacitaciones”, 581 atenciones telefónicas en la línea 135, de las que hubo 88 derivaciones; 318 intervenciones del “Equipo Interdisciplinario de Acompañamiento de Casos Complejos de Salud Mental”; 4.511 personas capacitadas en distintas temáticas de salud mental, entre agentes de salud y 88 instituciones más; 507 personas recibieron seguimiento; 377 tuvieron seguimiento territorial, mientras que 130 a través de la Línea 135 en los 30 días posteriores al contacto. “En este contexto se registraron 6.392 intervenciones ambulatorias y 612 usuarios fueron alojados por los distintos dispositivos del Centro de Día Abrazando Historias”, precisó el Ministerio.

El problema de fondo no es solo la falta de comparación histórica o la ambigüedad de las categorías, sino la ausencia absoluta de indicadores de calidad. El problema de fondo no es solo la falta de comparación histórica o la ambigüedad de las categorías, sino la ausencia absoluta de indicadores de calidad.

El informe no tiene una comparación histórica, por lo tanto impide conocer si estas cifras representan un aumento o una disminución respecto a 2024. Tampoco se puede saber si se está avanzando o retrocediendo, si el esfuerzo es mayor o menor que en gestiones anteriores. No se detalla cuántas de estas “acciones” fueron en la Capital y cuántas en el interior, o si existe una brecha de acceso entre unos y otros. Tampoco se aclara si está contabilizando intervenciones o usuarios únicos. Una persona que recibe atención ambulatoria, luego seguimiento telefónico y finalmente es alojada en el Centro de Día, ¿cuenta como una persona atendida o como tres «acciones»?

El problema de fondo no es solo la falta de comparación histórica o la ambigüedad de las categorías, sino la ausencia absoluta de indicadores de calidad. ¿Cuántas personas en crisis recibieron atención en menos de 24 horas? ¿Cuál es la tasa de reingresos al sistema? ¿Qué porcentaje de los casos derivados llegó efectivamente a tratamiento? ¿Cuántas personas que llamaron a la Línea 135 recibieron seguimiento posterior?

Sin estos datos, el informe se convierte en una simple enumeración. La salud mental no se mide solo en volumen de intervenciones, sino en resultados: en vidas acompañadas, en crisis contenidas, en suicidios prevenidos, en personas que pudieron reinsertarse en su vida cotidiana.

¿Es un porcentaje aceptable? ¿Qué ocurre en otras provincias? ¿Se cubre correctamente la demanda o hay una deficiencia? El informe no responde ninguna de estas preguntas. Presentar cifras sin relacionarlas con la población objetivo es como informar que se entregaron 100 barbijos sin aclarar si fue para un pueblo de 500 habitantes o para una ciudad de 50.000.

Una alternativa positiva sería agregarle a estos datos series temporales que permitan comparar cada indicador con al menos los dos años anteriores, clarificar siempre si se cuentan personas o acciones, contrastar datos con la población para permitir comparaciones y darles una ubicación geográfica. Mejorar los estándares de calidad de la información ayudará a presentar datos más confiables, que además deberían ser públicos y estar al acceso de cualquier ciudadano.

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