En el marco de la fecha proclamada por las Naciones Unidas, un informe del CESNI indica que los hogares urbanos desperdician 71,9 kilos de alimentos por persona al año. Solo el 1% de los alimentos descartados se recupera a través de bancos de alimentos y organizaciones sociales.
Ayer se conmemoró el Día Internacional de Concientización sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, fecha proclamada por las Naciones Unidas. En Argentina se desperdician 1.600.000 toneladas de alimentos por año y solo el 1%, unas 16.000 toneladas, recibe una segunda vida a través de bancos de alimentos y organizaciones sociales. El resto, aun cuando buena parte todavía es apto para el consumo, termina en disposición final.
Según explicó Fernando Uranga, director general del Banco de Alimentos de Buenos Aires, cuando una empresa descarta un producto y lo envía a disposición final puede recuperar el IVA asociado; si lo dona, no. Para una firma resulta más caro donar que tirar. Es una distorsión heredada de la estructura del impuesto, que viene de larga data y que ningún gobierno se ocupó de corregir.
Un estudio del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI), realizado en el marco del Plan Nacional de Reducción de Pérdidas y Desperdicio de Alimentos, sostiene que los hogares urbanos descartan en promedio 71,9 kilos de alimentos por persona al año, casi 200 gramos por día. Una parte de ese peso corresponde a cáscaras, huesos y líquidos, pero un 28% son alimentos que normalmente se comerían. El deterioro durante el almacenamiento, la compra excesiva y las porciones de más figuran entre las causas principales.
El texto original plantea medidas como revisar el tratamiento del IVA sobre los alimentos donados, fortalecer la logística de rescate con apoyo estatal y realizar campañas sostenidas en escuelas y medios sobre planificación de compras, conservación y aprovechamiento integral de los alimentos. Menciona los ejemplos de Colombia, Brasil y Chile, que ya otorgan incentivos económicos a las empresas donantes.
