El gobernador Raúl Jalil intervino en la disputa por la ubicación de la Zona Franca, que finalmente se extenderá a Fiambalá y Tinogasta. La controversia involucró a dirigentes del radicalismo y el peronismo local.
El gobernador Raúl Jalil medió en el conflicto entre Fiambalá y Tinogasta por la localización de la Zona Franca, que el Gobierno nacional habilitó en Tinogasta tras gestiones provinciales. La disputa se intensificó por sectores del radicalismo y el peronismo de Fiambalá, que buscaron reposicionarse en sus internas partidarias.
El intendente Raúl Úsqueda solicitó inicialmente al gobernador que el área se ubicara en Fiambalá en lugar de Tinogasta. Fuentes del Gobierno indicaron que Úsqueda no pudo administrar la polémica, aunque el desenlace fue favorable a su pretensión inicial: la Zona Franca se extenderá a Fiambalá.
El exsenador Mario “Baby” Quintar, radical como Úsqueda, ganó protagonismo como vocero de la rebelión fiambalense. Por el peronismo, la exintendenta Roxana Paulón alentó la resistencia con un perfil más bajo. La participación de ambos anticipa la contienda electoral del próximo año.
Las preocupaciones por la ubicación de la Zona Franca surgieron cuando el asunto ya estaba definido por la Casa Rosada, tras trámites de más de diez años retomados en 2015 por la Municipalidad de Tinogasta. Durante la gestión del actual diputado nacional Sebastián Nóblega como intendente (2015-2023), se creó la Comisión de Evaluación y Selección del predio y se delimitó el área. En la Cámara de Diputados, Nóblega y Silvana Ginocchio coordinaron gestiones legislativas con el Gobierno provincial para instalar la zona exenta de derechos de importación y exportación. El convenio entre la Nación y la Provincia se firmó a principios de este mes.
El trasfondo del conflicto es la expectativa por los beneficios de la minería. La extensión de la Zona Franca a Fiambalá genera controversias que podrían derivar en disputas interdistritales. El alzamiento se precipitó a pesar de que Úsqueda ya había solicitado la localización al Gobierno.
La expectativa minera incrementa la agresividad de las internas y campañas electorales, como ocurre en Antofagasta de la Sierra con el intendente Mario Cusipuma, donde dirigentes nacionales buscan intervenir. En los últimos años, las manifestaciones contra la minería fueron desplazadas por sectores que reclaman incorporarse a la actividad mediante empleos o contratos. El perfil de los conflictos cambió: las tensiones pasan menos por la oposición a la minería que por el deseo de vincularse a ella, como se evidenció en la disputa entre comunidades originarias del norte de Belén.
Esa dinámica subyace en la pelea por la Zona Franca entre Tinogasta y Fiambalá y requiere sensatez política para evitar litigios inconvenientes.
