Franco Masini y Carlos Portaluppi se lucen como un jugador de fútbol y su representante, unidos por una denuncia de abuso sexual.
La obra Dribbling, escrita y dirigida por Ignasi Vidal, se presenta los miércoles a las 20.15 en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660), con funciones de 70 minutos de duración. El elenco está integrado por Carlos Portaluppi y Franco Masini. La escenografía y el vestuario son de Alessio Meloni, la iluminación de Stefany Briones Leyton y la música de Marc Álvarez.
Según el Diccionario de la Real Academia, el dribling o dribbling es una técnica deportiva que consiste en controlar y avanzar con la pelota para esquivar a los adversarios. En la obra, el término grafica la relación entre un jugador de fútbol y su representante, y lo que cada uno de ellos está dispuesto a hacer cuando se ven envueltos en una denuncia por abuso sexual. La trama gira en torno a las acciones que cada uno tomaría para destruir a sus contrincantes: la mujer denunciante, sus abogados, los jueces y los periodistas interesados en el escándalo.
El denunciado es Javi Almeida, un astro argentino de 24 años que juega en un importante club de fútbol francés y que, pese a una dolencia en la rodilla, aspira a retornar al equipo donde fue feliz, en Barcelona. Su representante, también argentino, lo acompaña desde hace 12 años y es millonario gracias a él. Ambos enfrentan la posibilidad de que la denuncia prospere, lo que podría significar el fin de su carrera y de su estilo de vida.
En el desarrollo aparecen hechos del pasado que podrían otorgar validez a la denuncia, así como motivos para la duda: la denunciante ejerció la prostitución VIP durante un tiempo y detrás de ella podría esconderse un poderoso con sed de venganza. También surgen ideas sobre cómo resolver el asunto, lo que dispara dilemas éticos: si es lícito llegar a un arreglo económico cuando uno se presume inocente, si tiene sentido esperar a que actúe la justicia y aceptar la cancelación social mientras tanto, o si se debe erradicar el problema de una vez y para siempre.
La pieza nació al calor de los movimientos feministas Me Too y Time’s Up, pero también aborda el mundo masculino y del fútbol, la vida nocturna de los jugadores, la afición a la bebida y las drogas, el dinero bien y mal habido, y la explotación física de los deportistas. La estructura de la obra es como un juego de cajas: cada una deja al descubierto un secreto de la trama, lo que mantiene el interés hasta el desenlace final.
La obra se sostiene principalmente en las actuaciones. Carlos Portaluppi, en el papel de Pedro Guillén, el mánager que ve en su representado a un hijo y al sueño de lo que él mismo podría haber sido, impone autoridad y provoca miedo y emoción, a pesar de desplazarse con muletas ortopédicas. Franco Masini, como el angustiado y sinuoso crac del fútbol, da un paso adelante en su carrera y se aleja del rol de galancito para revelarse como un actor dramático.
