Fernando Cerimedo fue detenido en Bolivia por enriquecimiento ilícito y una segunda prisión preventiva por presunta tentativa de femicidio. Mientras tanto, un informe de Chequeado documenta el uso de videos generados por IA en la campaña electoral de Brasil.
Fernando Cerimedo fue detenido en Bolivia, procesado por enriquecimiento ilícito y con una segunda prisión preventiva por la presunta tentativa de femicidio contra su expareja. El caso abrió una ventana hacia un entramado de operadores de comunicación digital que, desde Argentina, prestan servicios a candidaturas de extrema derecha en América Latina, según informes periodísticos.
Cerimedo mantuvo una sociedad con el español Javier Negre, quien tiene antecedentes judiciales por manipular testimonios. Esta relación ilustra la expansión transnacional de un ecosistema de operadores digitales que buscan influir en procesos electorales mediante herramientas discursivas de dudosa legitimidad o directamente ilegales.
El sitio argentino de verificación Chequeado publicó un informe que documenta la circulación en TikTok de videos con supuestas entrevistas callejeras y testimonios de votantes brasileños sobre los candidatos Luiz Inácio “Lula” da Silva y Flávio Bolsonaro. Según el informe, ni los periodistas que conducen esas notas ni los electores que opinan frente a cámara existen; se trata de contenidos generados íntegramente con inteligencia artificial.
El hallazgo corresponde al sitio brasileño de fact-checking Aos Fatos, que identificó al menos cincuenta publicaciones de este tipo, con una audiencia acumulada de 7,4 millones de reproducciones. Los videos presentan avatares con apariencia humana, voces naturales y escenografías creíbles que emiten opiniones orientadas a perjudicar a Lula y favorecer a Flávio Bolsonaro.
Este fenómeno se describe como la evolución de prácticas que consultores como Cerimedo contribuyeron a instalar, incluyendo campañas negativas basadas en información falsa, cuentas coordinadas para viralizar narrativas y, ahora, testimonios fabricados con IA que se presentan como voces genuinas de la ciudadanía.
Para abordar estas prácticas, se requiere una vigilancia activa por parte de los organismos electorales, un compromiso más firme de las plataformas digitales para identificar y remover contenido sintético no rotulado, y un periodismo de verificación robusto.
La democracia se funda en la posibilidad de que los ciudadanos decidan su voto sobre la base de información verdadera. Si esa información es sustituida por testimonios de personas que nunca existieron, hay una degradación del sistema representativo.
