Un indicador privado estimó una caída mensual del 1,1% en julio, con retrocesos en industria, construcción y venta de autos. El crédito mostró señales positivas, pero no compensó la debilidad de la demanda interna.
La actividad económica mostró en julio un nuevo retroceso mensual, según el Índice Líder de Actividad Analytica (ILA), que estimó una caída del 1,1% respecto de junio. El indicador, elaborado con datos de alta frecuencia de sectores, consumo y crédito, registró bajas en industria, construcción y ventas de autos, mientras que el crédito al sector privado mostró un avance del 1,2% mensual.
La consultora Analytica señaló que la caída de julio podría representar el mínimo de actividad de 2026, incluso por debajo del nivel de febrero, aunque el dato deberá ser confirmado por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC. Según la consultora, “la caída de julio sería el nuevo mínimo de la actividad en 2026, en tanto quedaría incluso por debajo del nivel de febrero. La baja mensual fue generalizada, la mayor parte de los indicadores relevados retrocedieron. A su vez, aquellos sectores que cayeron tienen un importante peso relativo, como el complejo automotriz y siderúrgico, cadenas con fuertes implicancias sobre el resto”.
En junio, el EMAE había mostrado un crecimiento mensual del 0,8% y una variación interanual del 2,7%, aunque ocho de los quince sectores relevados retrocedieron. En el primer semestre, la economía creció 1,9% interanual, con una marcada heterogeneidad entre sectores.
La construcción profundizó su retroceso, con una baja del 6,2% en el consumo de cemento y del 0,8% en el Índice Construya. La producción automotriz cayó 13,8% mensual y las ventas a concesionarios, 6,8%. En agosto, la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) informó que se patentaron 44.415 vehículos, un 19,1% menos que en el mismo mes del año anterior y un 1,5% menos que en julio. En los primeros ocho meses del año, los patentamientos acumularon una caída interanual del 13,3%.
El presidente de ACARA, Sebastián Beato, declaró: “El mercado sigue con una demanda selectiva que hay que conquistar”. Agregó: “Estamos convencidos de que en la medida que la actividad económica siga hacia arriba, nuestro sector va a ser destinatario de un mayor número de operaciones, pero actualmente nos toca esperar”.
En el sector industrial, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) calculó que la producción industrial cayó 1,9% interanual en el primer semestre de 2026 y se encuentra 8,1% por debajo del promedio registrado entre enero de 2022 y noviembre de 2023. La entidad señaló que “la producción industrial en el primer semestre del año se ubica 2,2% por debajo del mismo período que en 2025. En junio, la utilización de la Capacidad Instalada Industrial fue sólo del 59,1%, es decir, que cuatro de cada diez máquinas de la industria están en desuso”.
Las importaciones de bienes de consumo alcanzaron en el primer semestre los 5.362 millones de dólares, el mayor registro histórico para ese período, con incrementos en electrodomésticos, prendas de vestir, motos, bicicletas, alimentos y productos farmacéuticos.
En el sector agropecuario, el patentamiento de maquinaria agrícola creció 4,8% mensual en julio y el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria avanzó 0,2%. La producción de petróleo mostró una expansión del 1,1% mensual. En tanto, la producción de gas y la demanda eléctrica de grandes usuarios cayeron en julio.
El crédito al sector privado creció 1,2% en julio, mientras que la recaudación de IVA avanzó 2,5%. La confianza del consumidor cayó 4,8% mensual.
La consultora Vectorial evaluó las medidas de estímulo implementadas por el Gobierno, como el FGS hipotecario, el crédito en dólares y el piso salarial. Sostuvo que “el Gobierno está buscando palancas para estimular la actividad —el FGS hipotecario, el crédito en dólares, el piso salarial— pero ninguna de esas palancas toca el problema de fondo: una economía con una demanda interna insuficiente para justificar la inversión que el programa necesita, y un nivel de ahorro doméstico que no alcanza para financiarla sin recurrir al endeudamiento externo”. La consultora definió el enfoque como “un keynesianismo a mitad de camino”, y consideró que las medidas son “técnicamente capaces de aliviar restricciones puntuales, pero de alcance acotado frente a los problemas de fondo: una demanda interna debilitada, una distribución del ingreso deteriorada y una economía cuya recuperación todavía no logra alcanzar al conjunto de los sectores y hogares”.
En el mercado laboral, el CEPA reportó que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 “se perdieron 97.312 puestos de trabajo registrados en unidades productivas industriales (-8,0%) y 4020 industrias manufactureras (-8,1%)”.
Un análisis de la consultora Econviews, basado en las búsquedas en Google de los términos “psicotécnico” y “preocupacional”, estimó que estas cayeron 4% entre febrero y agosto, lo que reflejaría un estancamiento en las contrataciones del sector privado asalariado. En cambio, las búsquedas del término “facturar” aumentaron 3%, lo que indicaría un traslado hacia el cuentapropismo y el monotributo. La consultora advirtió sobre el impacto fiscal de esta dinámica: “Cada monotributista aporta el 3% de una jubilación media, contra 31% para un asalariado formal. El Fondo Monetario Internacional estima el gasto tributario vinculado a esta disparidad en 1% del PBI”.
