Investigadores utilizaron inteligencia artificial para descifrar el cifrado Borg de la Biblioteca Vaticana, un manuscrito de 408 páginas que permaneció sin interpretar durante más de cuatro siglos. El hallazgo abre nuevas posibilidades para recuperar información de archivos históricos en todo el mundo.
Durante más de cuatro siglos, un misterioso manuscrito conservado en la Biblioteca Apostólica Vaticana permaneció prácticamente indescifrable. Sus 408 páginas, cubiertas por 34 símbolos desconocidos, algunas letras romanas y una portada escrita en árabe, parecían guardar tratamientos secretos destinados a aliviar diferentes enfermedades del cuerpo humano.
El documento, conocido como cifrado Borg, no contaba con una clave que permitiera interpretar su contenido. Además, el deterioro de algunas páginas, la mala caligrafía y el desgaste de la tinta dificultaban aún más el trabajo de los especialistas. Sin embargo, la aplicación del aprendizaje automático, una rama de la inteligencia artificial, permitió finalmente avanzar en su descifrado.
Qué secretos escondía el cifrado Borg de la Biblioteca Vaticana
Los investigadores descubrieron que el manuscrito contenía miles de remedios y prácticas curativas. Entre ellos aparecían recomendaciones como beber varias copas de vino tinto de buena calidad o fermentar nuez moscada en masa para combatir la disentería. El documento completo se encuentra digitalizado bajo la signatura Borg.lat.898 de la Biblioteca Vaticana.
En la época en que fue escrito, determinados conocimientos médicos podían mantenerse en secreto por temor a despertar sospechas o provocar acusaciones de brujería. Por eso, el hallazgo ofrece una ventana hacia las creencias, los tratamientos y las preocupaciones sanitarias de una sociedad que intentaba proteger sus saberes mediante códigos.
Beáta Megyesi, profesora de lingüística computacional de la Universidad de Estocolmo, comparó el proceso con una investigación detectivesca. Cada símbolo, repetición y solución parcial puede acercar a los especialistas a la vida de personas del pasado y a escenarios históricos que quedaron fuera de los relatos tradicionales.
La IA busca recuperar la información perdida de los archivos históricos
De acuerdo con algunas estimaciones citadas por los investigadores, alrededor del 1% de los materiales conservados en archivos y bibliotecas del mundo está total o parcialmente cifrado. Esos documentos pueden esconder información diplomática, conocimientos médicos, rituales de sociedades secretas, relaciones amorosas y detalles cotidianos que sus autores no querían revelar.
La criptografía cuenta con antecedentes muy antiguos, ya que algunos de los primeros cifrados conocidos se remontan a Grecia y Roma. Sin embargo, no todos los códigos presentan la misma dificultad. El cifrado Borg emplea un sistema de sustitución directa: cada símbolo representa una letra romana determinada.
Otros documentos son mucho más complejos. En algunos casos se desconoce el idioma original; en otros, los autores añadieron símbolos sin significado para confundir a quienes intentaran leerlos. También podían utilizar varios signos diferentes para representar una misma letra, una estrategia que dificulta los análisis basados en la frecuencia de aparición de cada carácter.
Cartas cifradas que pueden cambiar la interpretación de la historia
La recuperación de estos textos puede modificar el conocimiento sobre personajes y acontecimientos históricos. Un ejemplo fue el descifrado de una colección de cartas escritas por María Estuardo durante su encarcelamiento en Inglaterra. Los documentos revelaron su participación en conspiraciones para recuperar el trono y mostraron la tensión que mantenía con su hijo, Jacobo VI de Escocia, futuro Jacobo I de Inglaterra.
Otro caso fue una carta de hace 500 años enviada por Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de España. Cecile Pierrot, criptóloga del Instituto Nacional Francés de Investigación en Ciencias de la Computación, y sus colegas tardaron seis meses en reconstruir gradualmente la clave.
La carta estaba escrita en tres páginas y utilizaba 120 símbolos cifrados diferentes. Al descifrarla, los investigadores descubrieron que Carlos V temía una conspiración para asesinarlo. El monarca sospechaba que un mercenario italiano al servicio del rey francés Francisco I podía intentar acabar con su vida.
Cómo la inteligencia artificial transcribe manuscritos antiguos
Antes de interpretar un código, los especialistas deben convertir el manuscrito en un documento digital que pueda ser procesado por programas informáticos. La tarea puede llevar muchas horas porque las letras suelen estar deformadas, la tinta puede encontrarse descolorida y algunos caracteres no se parecen a ningún alfabeto moderno.
Pierrot explicó que normalmente necesita una jornada completa para transcribir una carta de apenas dos páginas cuando contiene símbolos que no le resultan familiares. Las herramientas de reconocimiento de escritura mediante IA buscan reducir ese trabajo y acelerar el acceso al contenido.
Michelle Waldispühl, profesora de lingüística alemana de la Universidad de Oslo, y sus colegas utilizaron la plataforma Transkribus para transcribir una carta secreta enviada en 1637 por el noble Sigismund Heusner von Wandersleben al gran canciller sueco Axel Oxenstierna, durante la Guerra de los Treinta Años.
El sistema identifica los bloques de texto, separa las líneas y analiza cada carácter para transformarlo en información digital. Aunque fueron necesarias algunas correcciones manuales, la herramienta logró buenos resultados porque la carta solo estaba parcialmente cifrada con números separados por puntos. El resto había sido escrito en alemán del siglo XVII.
Los límites de la IA ante símbolos inventados y códigos complejos
Las plataformas actuales todavía encuentran dificultades cuando los manuscritos incluyen signos inventados, símbolos astrológicos, números escritos de manera irregular o alfabetos poco frecuentes. Para resolver este problema, Megyesi, Waldispühl y otros investigadores trabajan en Descrypt, un proyecto multinacional que busca desarrollar modelos capaces de adaptarse a una mayor variedad de escrituras y repertorios simbólicos.
Una vez digitalizado el documento, comienza el descifrado. Tradicionalmente, los criptólogos utilizan programas que analizan la frecuencia con la que aparece cada signo y comparan esos patrones con las letras más habituales de una lengua. En inglés, por ejemplo, la E aparece con mucha frecuencia, mientras que la Z, la Q y la X son menos comunes.
Ese procedimiento no siempre resulta suficiente. En la carta de Von Wandersleben, el autor había empleado hasta ocho símbolos diferentes para representar la letra E. La interpretación exigió combinar el análisis informático, el ensayo y error y los conocimientos de Waldispühl sobre el alemán antiguo.
Detrás del código aparecieron advertencias sobre las divisiones entre los aliados protestantes de Suecia durante la Guerra de los Treinta Años. Von Wandersleben informó que había tenido que realizar retiradas estratégicas después de conocer una conspiración entre sus propios aliados, incluido Franz Heinrich de Sajonia.
Una IA capaz de transcribir y descifrar documentos al mismo tiempo
El equipo de Megyesi intenta ir un paso más allá: desarrollar una inteligencia artificial que pueda analizar directamente las fotografías de un manuscrito y descifrar sus mensajes sin completar previamente una transcripción independiente.
Los especialistas probaron este método con el cifrado Copiale, un manuscrito de 105 páginas que describe los rituales, las reglas y los ideales de una sociedad secreta alemana del siglo XVIII. El sistema fue entrenado primero con escritura manuscrita genérica y después con imágenes de líneas del código acompañadas por su traducción al alemán.
La IA consiguió interpretar correctamente fragmentos que nunca había procesado. El resultado abre nuevas posibilidades para estudiar sistemas de escritura inusuales y documentos cuyo idioma original se desconoce. El objetivo de los investigadores es integrar la transcripción y el descifrado en una única operación.
Postales cifradas y antiguas cartas de amor
Los integrantes del proyecto Descrypt también recorren archivos históricos para construir una base de datos de manuscritos codificados. La recopilación es esencial porque la inteligencia artificial necesita grandes cantidades de ejemplos para reconocer patrones y aprender a resolver nuevos cifrados.
Entre los materiales reunidos se encuentran unas 400 postales misteriosas, escritas entre finales del siglo XIX y principios del XX. Los pocos fragmentos interpretados hasta el momento indican que algunas contienen cartas de amor redactadas en alemán.
La cantidad de información disponible constituye uno de los principales obstáculos. Mientras los grandes modelos de lenguaje que sostienen herramientas como ChatGPT pueden entrenarse con billones de palabras procedentes de libros, artículos y páginas de internet, los documentos históricos cifrados son mucho más escasos y difíciles de clasificar.
Un chatbot para descifrar los códigos del pasado
A partir de estos trabajos, el equipo desarrolló una herramienta similar a un chatbot que combina algoritmos de descifrado, modelos lingüísticos entrenados con textos históricos y sistemas de reconocimiento de imágenes. También puede incorporar las correcciones realizadas por expertos para mejorar progresivamente sus resultados.
La meta es que investigadores e incluso integrantes del público puedan cargar un texto histórico codificado y obtener una posible interpretación. En una prueba con el cifrado Borg, la herramienta tradujo y decodificó un fragmento de 500 símbolos en poco más de 29 minutos.
El sistema proporcionó, además, una traducción al inglés y documentó los pasos seguidos para explicar por qué la solución podía considerarse plausible. Esta función resulta fundamental para controlar que la inteligencia artificial no produzca “alucinaciones” o interpretaciones inventadas.
Los investigadores evaluaron posteriormente la herramienta con otros dos cifrados ya resueltos, pertenecientes a diferentes períodos, idiomas y niveles de complejidad. La IA también consiguió interpretarlos con rapidez, lo que mostró su capacidad para adaptarse a distintos tipos de documentos secretos.
Estas tecnologías podrían aplicarse en el futuro a códigos que permanecen sin explicación y también a antiguos sistemas de escritura que nadie puede leer en la actualidad. Entre los casos más conocidos se encuentra el Disco de Festos, una pieza de unos 4.000 años hallada en las ruinas de un palacio minoico de Creta.
Sus símbolos todavía no pudieron ser interpretados de manera concluyente. Otro desafío es el Lineal A, un antiguo sistema de escritura utilizado en Creta que continúa sin descifrarse en gran medida.
