La coproducción internacional «Primero tomamos Anillaco», dirigida por la catamarqueña Paula Martel, ganó el Concurso Nacional de Óperas Primas del INCAA 2025. Sus responsables dialogaron con El Ancasti sobre el proyecto y la importancia de una industria cinematográfica federal.
La coproducción internacional «Primero tomamos Anillaco», dirigida y escrita por la realizadora catamarqueña Paula Martel, producida por Francisco Novick y basada en la novela «El plan Anillaco» del escritor catamarqueño Agustín Fontenla, resultó ganadora del Concurso Nacional de Óperas Primas del INCAA 2025. En diálogo con El Ancasti, los responsables del proyecto compartieron sus expectativas tras la distinción que les permitirá completar el rodaje e impulsar su proyección en todo el país.
Paula Martel destacó la importancia de que el interior no aparezca en el cine solo como paisaje, sino como un lugar desde donde «se piensa, se escribe y se inventa». Además, remarcó la necesidad de narrar las historias nacionales desde las provincias. «Las provincias ya producen sus propias películas, forman sus propios equipos y alianzas. ¿Qué pasa cuando miramos nuestra historia desde las hermanas Catamarca y La Rioja?», planteó.
La trama está ambientada en la crisis de diciembre de 2001 y sigue a Lali, una adolescente de origen árabe que emprende un viaje de venganza. A bordo de un Ford Falcon robado, lidera a un grupo de marginales —bandoleros, motoqueras anarquistas y un niño fantasma— a través de rutas, desiertos, volcanes y pueblos devastados, con el objetivo de llegar a la residencia del exmandatario Carlos Menem en La Rioja.
La película se presenta como un coming of age donde los adolescentes de Catamarca toman el protagonismo. Tres de los actores principales son originarios de Belén. En este sentido, Martel reafirmó la necesidad de construir un cine verdaderamente federal. «Para eso hacen falta creatividad institucional y políticas públicas; para no replicar formas de poder viciadas por el feudalismo ni el nepotismo, ni cualquier práctica que erosione el desarrollo productivo o perpetúe la marginación», agregó.
Martel resaltó el valor de rodar en la región: «Hacer esta película en el NOA significa construir las condiciones para que esta vibra pueda continuar. En estos años no solo encontré y cultivé parte de mi elenco, sino que gané familia, amigos y colegas. Gracias al fondo del INCAA filmaremos el año que viene, respaldados por una red que buscamos profesionalizar y multiplicar junto a socios internacionales de Latinoamérica».
Agustín Fontenla, autor de la novela original, remarcó el salto generacional que implica abordar el menemismo en la actualidad y valoró la perspectiva de «una provincia como Catamarca, poco tenida en cuenta». «Es una oportunidad extraordinaria para volver sobre aquel proceso político, social y cultural desde un prisma diferente», señaló. También hizo hincapié en el choque generacional: «‘Primero tomamos Anillaco’ emerge desde una generación que heredó las consecuencias de esa época y desde otra que apenas conoce esa historia a través de memes o videos de internet».
Finalmente, el productor Francisco Novick destacó el impacto económico del rodaje en la provincia y defendió la descentralización de los recursos audiovisuales: «Producir en suelo catamarqueño se traducirá en empleo genuino. El dinero invertido en el cine federal se queda y circula en la región».
