Un relevamiento de la red educativa Itinere, que incluye ocho colegios privados del conurbano bonaerense, reveló que la restricción del uso de teléfonos móviles en horas escolares no modificó el tiempo diario que los estudiantes pasan frente a la pantalla, que se mantiene entre 5 y 5 horas 45 minutos.
En abril de 2025, la red de escuelas privadas Itinere, a la que pertenecen el colegio Northfield y otras siete instituciones de la zona norte y sur del conurbano bonaerense, implementó la prohibición del uso de celulares en el nivel secundario, tanto en horas de clase como en recreos. La medida se sumó a la restricción ya vigente en el nivel primario desde el año anterior.
Un mes después, en mayo de 2025, las autoridades decidieron evaluar la efectividad de la restricción mediante un relevamiento del tiempo de pantalla de los alumnos. Los datos fueron obtenidos a partir de los reportes de uso de los propios teléfonos móviles de los estudiantes, con autorización de las familias. La medición se repitió un año después, en 2026, con resultados similares.
Según el reporte, desde 2023 hasta la actualidad, los estudiantes de secundaria de los colegios analizados pasan entre 5 y 5 horas 45 minutos diarios en sus celulares. Los investigadores señalaron que ese tiempo equivale a 73 días al año o al 21,6% del día.
“Lo que creemos es que le ganan tiempo por fuera del cole, le sacan tiempo a actividades o le sacan tiempo al sueño, por la noche”, afirmó el neurocientífico Alejo Barbuzza, miembro del equipo de investigación de la red Itinere, liderado por el doctor Fabricio Ballarini, investigador del Conicet y director del departamento de Bioingeniería del ITBA.
Para el relevamiento de 2026 se tomaron datos de tiempo en pantalla diario de las últimas dos semanas de 654 alumnos de secundaria de seis colegios de la red. Barbuzza indicó que muchos estudiantes se sorprenden al ver sus propios datos, y que algunos registran entre siete y nueve horas diarias de uso. Entre las aplicaciones más utilizadas, por cuarto año consecutivo, TikTok encabeza el ranking, seguida de Instagram y WhatsApp.
Darío Álvarez Klar, fundador y director general de la Red Educativa Itinere, sostuvo que “el dato mata relato” y destacó la importancia de estudiar el impacto real de las medidas. Señaló que la principal preocupación es que el uso de celulares sigue siendo excesivo porque los chicos compensan fuera del horario escolar las horas que ya no usan el dispositivo en el colegio. “Eso te genera chicos que llegan mal dormidos, de mal humor”, afirmó. “Nuestro gran lema es cambiar el hábito, y para eso no alcanza con limitar el uso de celulares frente a nosotros. La realidad es que el hábito no cambió”.
El directivo subrayó la necesidad de trabajar en conjunto con las familias: “Colegio y familia somos patas de la misma mesa. Siempre esperamos que el otro ponga el límite”. Además, calificó el uso de tecnología como problemático, aunque aclaró: “No hay que demonizarlo. No está mal usar el teléfono; lo que está mal es la cantidad de consumo”.
El estudio también midió indicadores de salud mental. Los investigadores separaron la muestra en dos grupos según el nivel de uso problemático del celular. Quienes superaban el punto de corte reportaron un 53% más de ansiedad, un 56% más de depresión, un 25% más de somnolencia diurna y un 24% más de tiempo de pantalla, en comparación con quienes estaban por debajo. Los investigadores aclararon que la metodología no permite inferir causalidad, pero sí una correlación entre el uso problemático de redes sociales y esos indicadores.
A partir de los resultados de 2025, el colegio puso en marcha acciones de concientización con chicos y padres sobre el uso de dispositivos móviles, ludopatía y redes sociales. Álvarez Klar afirmó que continuarán trabajando en esa dirección: “La primera decisión es seguir sosteniendo esas medidas: reducción de uso, estimulación de espacios de salud, de bienestar y divulgar resultados con chicos, con padres y con docentes”.
