El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arribó a Beijing para una visita de dos días en la que se reunirá con Xi Jinping. La agenda incluye comercio, inteligencia artificial, la guerra en Irán y la situación en Taiwán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a China en una visita histórica en la que buscará estabilizar las relaciones bilaterales en medio de tensiones globales. El mandatario arribó al país asiático por la noche (hora local), pero el plato fuerte de su viaje se desarrollará este jueves y viernes con reuniones con su par chino, Xi Jinping.
La agenda oficial prevé una visita al Templo del Cielo y una cena de Estado, aunque el foco estará en temas como el conflicto en Medio Oriente, el comercio internacional, la inteligencia artificial y la situación en Taiwán, aliado estratégico de Washington y considerado por Beijing como una provincia rebelde.
Será el primer encuentro bilateral desde octubre pasado, cuando ambos líderes se reunieron en Corea del Sur y pusieron fin a una guerra comercial tras la imposición de aranceles mutuos.
Trump viajó acompañado de una amplia delegación de funcionarios y empresarios, entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple), Kelly Ortberg (Boeing), David Solomon (Goldman Sachs), Stephen Schwarzman (Blackstone), Larry Fink (BlackRock) y Jane Fraser (Citigroup).
Jorge Malena, director del Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), señaló que el viaje de Trump a China “parece orientado más a estabilizar la relación bilateral que a producir avances profundos”. “Tanto Washington como Beijing reconocen que las diferencias estructurales -comerciales, tecnológicas y geopolíticas- seguirán vigentes, por lo que el principal objetivo será evitar una nueva escalada de tensiones”, explicó.
La visita estaba prevista para marzo pasado, pero se postergó por la guerra en Irán. China es el principal comprador de petróleo iraní, adquiriendo alrededor del 80% de las exportaciones de crudo de Irán, lo que representa 1,38 millones de barriles diarios en 2025. En contrapartida, el 13% de las importaciones petroleras de China proviene de Irán a través del estrecho de Ormuz.
Trump minimizó la importancia del conflicto iraní antes de viajar. “Tenemos muchas cosas que discutir. Para serle franco, no diría que Irán sea una de ellas, porque tenemos a Irán muy bajo control”, declaró a periodistas. “O bien llegaremos a un acuerdo, o serán diezmados; de una forma u otra vamos a ganar”, agregó.
Según Malena, “uno de los temas centrales será la seguridad energética, especialmente por la inestabilidad en el estrecho de Ormuz y el papel de China en el mercado petrolero iraní”. También destacó que “ocuparán un lugar relevante las negociaciones económicas y comerciales, aunque no se esperan avances significativos en cuestiones sensibles como restricciones tecnológicas, cadenas de suministro o tierras raras”.
De acuerdo con The New York Times, Trump pondrá sobre la mesa las compras chinas de aviones Boeing, carne vacuna y soja estadounidenses, así como la creación de una junta de inversiones y otra de comercio. China, por su parte, priorizará aranceles, tecnología y la situación en Taiwán, además de buscar prorrogar la tregua comercial y suavizar los controles a la exportación de semiconductores avanzados.
