Padres y docentes de una escuela catamarqueña organizan ventas de pan para costear el combustible del vehículo escolar ante la falta de partidas oficiales desde diciembre.
Desde hace meses, padres y docentes de una escuela en el interior de Catamarca deben organizar ventas de pan para reunir dinero y poder costear el combustible del vehículo escolar. El establecimiento cuenta desde hace más de una década con una movilidad propia destinada al traslado de los estudiantes, un recurso clave para asegurar la asistencia, especialmente en una zona donde las distancias y las condiciones geográficas representan un desafío cotidiano.
Sin embargo, la directora de la institución, Claudia Andrade, explicó que desde diciembre no reciben las partidas destinadas a cubrir los gastos de combustible. Ante esta situación, la comunidad educativa se vio obligada a buscar alternativas para sostener el servicio. “Estamos vendiendo pan junto a los padres para poder cargar combustible y que los chicos puedan venir a la escuela”, señaló la docente, reflejando el esfuerzo conjunto que realizan para no interrumpir la continuidad educativa.
El testimonio de Andrade se dio en el marco de un operativo de entrega de anteojos que se desarrollaba en el departamento, donde los alumnos participaban activamente. En ese contexto, la directora remarcó la importancia de garantizar condiciones básicas como el transporte, especialmente en instituciones que trabajan con estudiantes que requieren acompañamiento específico.
La situación expone una problemática que afecta directamente a la inclusión y al acceso a la educación, y vuelve a poner en agenda la necesidad de asegurar recursos regulares para el funcionamiento de las escuelas, en particular aquellas que cumplen un rol esencial en comunidades del interior provincial.
