La artista catamarqueña contó que atravesó un cuadro emocional complejo y que el deporte fue clave en su recuperación.
Silencio por fuera, tormenta por dentro. Así transitó Florencia Vigna un momento que nadie veía venir, mientras su vida pública seguía girando entre proyectos, viajes y apariciones. Pero lo que pasaba en su interior era otra historia, mucho más cruda y difícil de sostener.
Alejada de cualquier exposición sobre este tema, la artista venía atravesando un cuadro emocional complejo. Un proceso que la desbordó al punto de tener que recurrir a ayuda profesional, con medicación incluida, en un intento por encontrar un equilibrio que no llegaba.
En medio de ese contexto, Flor viajó a México para participar de un evento de boxeo que transmitió Netflix. Lejos de ser una simple experiencia, ese desafío terminó marcando un antes y un después en su vida personal.
Arriba del ring, no solo compitió: ganó. Se consagró en el Supernova Génesis 2026, celebró con el cinturón en alto y dejó una imagen de fortaleza total. Pero detrás de esa postal de victoria, había una historia que todavía no había contado. Fue en ese mismo escenario, frente a una multitud, donde decidió romper el silencio.
“Quiero decirles que yo estaba en una depresión muy grande”, lanzó sin filtro, dejando en shock a todos los presentes y también a quienes seguían la transmisión. Pero eso no fue todo. En un discurso cargado de emoción, sumó una frase aún más fuerte: “Ustedes me abrazaron en un momento que yo no tenía ganas de vivir”. Una confesión que expuso la profundidad del dolor que venía atravesando.
También habló del tratamiento que había iniciado para salir adelante. “Estaba tomando antidepresivos y no funcionaban. Y ahí vino la pelea de boxeo y el deporte es mejor que los antidepresivos. Así que gracias, México, por abrazarme en un momento tan triste”, expresó, visiblemente movilizada.
Sus palabras resonaron de inmediato y generaron una ola de reacciones. Porque detrás del brillo, los logros y la exposición, hay batallas invisibles que no siempre se ven. Y esta vez, Flor decidió mostrarlas sin filtros.
