Un espacio colectivo creado por y para mujeres brinda apoyo, escucha y herramientas a madres que asumen el cuidado de hijos con discapacidad, promoviendo una mirada social sobre esta tarea.
La llegada de un diagnóstico de discapacidad en un hijo representa un cambio significativo en la dinámica familiar. Para muchas mujeres, este momento inicia una etapa de reorganización donde la responsabilidad del cuidado recae mayormente sobre ellas. Frente a esta realidad, nació la Red de Mujeres Hacer vidas cuidando, un espacio colectivo que busca transformar una vivencia individual en una construcción compartida, con eje en el acompañamiento y la reflexión.
La iniciativa fue impulsada por la trabajadora social Emi Ruiz, madre de un joven con discapacidad motriz, y luego se sumaron Teresita Boretto y María Julia Paz, también madres cuidadoras. Juntas sostienen los encuentros y talleres bajo una consigna que resume el espíritu del grupo: “Ni víctimas ni heroínas”, buscando alejarse de los estereotipos que suelen rodear a estas maternidades.
La red comenzó antes de la pandemia como un ciclo de lectura y, con el tiempo, se consolidó en un programa de talleres que ya lleva 18 ediciones. Los encuentros, mayormente virtuales para facilitar la participación, funcionan como espacios participativos donde se habla de maternidad, cuidado, mandatos sociales, culpa y agotamiento. “La sensación que aparece con mucha frecuencia es: ‘estoy sola con esto’”, explican desde el equipo, por lo que el grupo de pares adquiere un valor central.
Un concepto clave en su trabajo es la feminización del cuidado. Según las impulsoras, en la gran mayoría de los casos son las madres quienes asumen casi en su totalidad las tareas de atención, impactando en su vida laboral, social y económica. “En el 99% de los casos es la madre la que monopoliza el cuidado”, señalan, y advierten que la falta de redes de apoyo y los recortes en sistemas de asistencia recaen directamente sobre quienes cuidan.
Además de los talleres, la red impulsa cada año la campaña pública “Cuidar conmigo”, que busca visibilizar el trabajo de las cuidadoras y promover una mirada más amplia sobre el cuidado como responsabilidad social. Para las participantes, el proceso no solo implica recibir apoyo, sino también convertirse con el tiempo en sostén de otras mujeres.
Desde la red se impulsa una mirada que cuestiona la idea de la discapacidad como tragedia individual y sostiene que la inclusión requiere una comunidad presente y comprometida. “Acá me entienden” es una de las frases más repetidas, dando inicio a un proceso de fortalecimiento que permite resignificar experiencias y construir nuevas formas de habitar el cuidado, lejos de la soledad.
